martes, 8 de diciembre de 2009

Copious Notes

Me acabo de despertar, no habiéndome quedado dormido hace tanto, pero sí bien profundo. Me despertó, por vez primera y esperamos que única, el ruido de afuera. La encajonada acústica de este barrio me hace imposible saber si acaso viene de un departamento lejano o de la cercana Plaza Ñuñoa.

Sea como sea, no son todos los días en que uno escucha a un grupo de enajenados sacarse la garganta cantando "La Raja de tu Falda" de Estopa. De hecho, deben haber pasado por lo bajo seis o siete años desde que escuché esa canción por última vez. La última vez que alguien me hizo una referencia fue Maru por allá por el 2003 o 2004. Algo así. Quizás eso fue lo que realmente me despertó.

Me despertó y me dí cuenta que no tendría mucho caso intentar dormir. Me puse a recordar el Viernes que recién pasó y a mí por entonces ebrio y buen amigo editor diciéndome que tenía que escribir una memoria (esa memoria) y que ellos estarían tan felices de publicarla. Uno nunca tiene que confíar en la palabra de un editor borracho, pero yo siempre he sabido que tengo que escribir...
-Corona - Rhythm of the Night. Sí, parece que es un carrete casero-
...esa memoria. Fue bueno que mi amigo me leyera la mente. Así es que me levanté, y a pesar de que no he cerrado en todas estas semanas el archivo que contiene mi incipiente novela, me he dedicado a tomar apuntes para la memoria esta. Es, saquémosle el suspenso y evitemos la expectación profunda, una crónica de mis años más cercano al fútbol. Los años de los aviones con el primer equipo, de los asados en casas de dirigientes. Una historia de mi adolescencia y de la adolescencia de nuestra semi-profesional actividad.

No es porque lo diga yo, pero es una gran historia.

Y aquí estoy, tomando, en mi cuaderno, el mismo en el que estuve haciendo ejercicios de matemáticas para el GRE este fin de semana, apuntes. Copiosos apuntes. Traducido directamente del inglés, siempre. Estos apuntes dicen cosas como "El Comienzo vs El Verdadero Comienzo" o "Pedro Fernando Masachessi" o "Año en Segunda" o "Una lección de humildad" y otras cursilerías por el estilo. pero se ven bien y me están ayudando a configurar Algo.

Siempre he sido de tomar copiosos apuntes. Al menos a la hora de escribir. Apuntes académicos dejé de tomar en mi tercer semestre universitario. Al menos apuntes relacionados directamente con la materia, con los años aprendí a llevar una libreta con apuntes fuera de clases, cosa que Domingo Román diagnóstico en nuestra segunda clase juntos. Más que preguntarme, constató al final de su clase un :"¿Ahí es donde anotas tus comentarios que no tienen que ver con las clases, verdad?". Yo le respondí afirmativamente, porque me parecía lo más obvio del mundo. Pero nunca nadie más reparó en ello. Buena parte de las enseñanzas de Domingo tienen que ver con lo que acabo de describir.

La novela actual tiene no una ni dos, sino cuatro cuadernos llenos de apuntes. Tampoco es que estén llenos-llenos, seamos francos. De hecho uno de ellos es un borrador escrito a mano. Pero aún así. Desde que era chico jugaba a tomar apuntes, me parecía que era lo más cercano que podía llegar a la experiencia creativa. Como si planificar una serie de tomos tuviera más valor que intentar escribir una historia corta. Quizás el editor debería ser yo.

Y a veces me pregunto si acaso todos mis grandes proyectos no están marcados por copiosos apuntes. Si tú y yo no somos más que los copiosos apuntes de Alguien más, precipitándose sobre esta vida a la velocidad de las cosas, como la lluvia sin fin esa de la que hablaba Lennon en Across the Universe. Y es que me gusta que mis apuntes sean copiosos porque me recuerda la naturaleza líquida (o coloide si se quiere) de la realidad misma, del pasar del tiempo y de nuestra precaria conciencia que, cuando nos suceden las cosas más reales, más maravillosas y terribles y definitorias, se parece tanto al gesto atolondrado de levantar la cabeza hacia la lluvia y recibir las gotas cayendo, dejándose ser precipitadas

una



tras





otra.







Conocer a una persona deslumbrante, el tiempo en que se conocen y reconocen las personas cuando se aman y se redescubren como individuos reconociéndose en su amor. Tienen ese sentir de ser apuntes de un algo tanto más grande.



Y hoy, cuando sí pensaba escribir acá, solo que de otras cosas, tenía muy claro cuál sería la canción de cierre de este post. Sólo que no era este post, así es que la canción ha quedado en el olvido. iTunes no me da ninguna sugerencia que me satisfaga, aunque sí pasó por el cover de Katy Perry para "Your Love" de The Outfield. Y justo cuando me disponía a subir el original, recordé que el otro día, el día del Tsunami, cuando yo venía hundido y ahogado por ese taxista que escuchaba a Alex Ubago, porque mi depto. tenía 50 litros de agua, porque el taxista que me había llevado corriendo a constatar los daños se había despachado un "¿no tiene más sencillo?", y así, cuando al llegar a San Joaquín, de la caseta de los guardias/peaje salía "Missing You" de John Waite, canción del aoñ 84 que siempre me hace sonreír un poco. Y sí, mis papás me cortaban el pelo un poco así por esos años. En fin... damas y caballeros:



y esto ha sido Copious Notes en LV55, el blog que se despide antes de quedarse sin batería.

domingo, 6 de diciembre de 2009

A modo de Chocolate Mint

Me voy a dormir.

Ha sido un día de estudios. Curiosamente, no se ha sentido para nada así. Las razones, me temo mucho mi querido lector, no van a aparecer en este post. ¿Detalles más adelante?

En fin. La cosa es que me voy a dormir. Ahora sí sé como sacar la desviación estándar de una serie de números (encontrar el promedio, obtener la diferencia de cada miembro con el promedio, obtener el cuadrado de cada una de las diferencias, promediar dichos cuadrados, obtener la raíz positiva de dicho promedio y voilá! Diferencia estándar habemus). Mañana estudio volúmenes y algunos detalles que me faltan de Teoría de Números. De Verbal me preocupo cuando quiero descansar un rato.

Sí, se siente bien.

Esta semana no sólo se inundió mi casa-hogar, sino que pasaron muchas cosas. Es más, me parece que el Tiempo se fracturó en algún lugar de esta semana. Sino no se explica cómo llegaron a pasar tantas cosas. Anoche estuve en lo de Nico, con algunos próceres correctores, compartiendo del buen whisky, de las anécdotas de años pasados y de la buena comida. Y de la virtualidad futbolística también. En algún momento me quedé conversando con la Pamela, que los lectores antiguos bien saben que es la señora de Nicolás, que ambos fueron mis compañeros de curso desde 7mo, y que con la Pamela eramos particularmente amigos por aquellos año adolescentes. Y claro, la conversación derivó rápidamente en la prueba esa y gracias a eso es que me hoy pasé el día repasando mis matemáticas fundamentales y procurando no dejar de lado el estudio de cosas como el volumen de una esfera (cuatro tercios de pi por el radio al cubo).
De lo que se conversó y se vivió anoche podría escribir varios posts. Con el resto de la semana, por lo bajo una novela, o una historia de diez mil palabras para arriba. ¿Detalles más adelante?


Y la verdad es que, habiendo recién dado por terminado mi día y despachado mi correspondencia nocturna - De nuevo mis disculpas para todos con los que he estado muy lento a la hora de contestar, se acaba el Lunes todo eso y el Miércoles vuelvo de lleno, tras desaparecer el Martes - me decidí a escribir por mis puras ganas de contarle lo mucho que me gusta la Carole King. Me acordé, mientras despachaba mi correspondencia nocturna, de "Now and Forever", en esa versión en vivo que es tanto pero tanto mejor que la de estudio (que tiene unos arreglos tan prinicipios de los '90 que llega a dar susto con asco), y me dio por escucharla un rato. Tengo apenas cuatro canciones de ella en mi ipod, pero todas son o han sido fundamentales en alguna época: "You've got a friend" es una de esas tantas herencias de mi padre, de esos gustos de él que no cuadraban con nada del resto de sus gustos cuando yo era chico y que supongo han forjado lo descuadrado de mis gustos musicales. "So far away" es una tremenda canción para escuchar bajo la lluvia, camino de Schenectady a St. Louis, y yo me pregunto si acaso alguna vez no miraré a este período de mi vida como el "camino de Schenectady a St. Louis" ¿Detalles más adelante? "Where you lead" es y será el tema principal de Gilmore Girls, pero "I would go to the ends of the Earth, 'cause darling to me that's what you're worth" y "but if you want to live in New York City, honey I know I will" brillan siempre por derecho propio. Tiene puntos extras como cualquier canción que mencione un viaje en tren.
Y claro, también...


En serio, no se moleste con la versión en estudio. 

Afuera hay una luna cubierta por bruma, yo estoy acá, pensando si es esta la canción de la semana o de la década o qué, y que ya es hora de irse a dormir porque, bruma o no, mañana me despertará el sol. Y será otro día. Esto ha sido A modo de Chocolate Mint y este es LV55, el blog cuyos titulares desembocan en [El Autor] comiendo helado de menta chips en la madrugada.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Jornal del día del Tsunami

Querido Diario,

Han sido días extraños, de esos en los que el tiempo se deshace, deshilachándose en hebras de momentos que se pegan, se entrelazan en sus propios ritmos, generando una trenza compuesta de los más dispares acontecimientos. Dispares en su tensión, dispares en su temática. El entrelazado de estos días eso sí ha tenido mucho de intenso, de estremecedor.

Usted que sigue este blog con ansías y que lo primero que hace al llegar a su casa no es saludar a su familia ni servirse algo para comer, sino que hacer click en sus favoritos y revisar este humilde espacio, recordará que en un capítulo anterior [El Autor] salió a recobrar un par de objetos mágicos fundamentales para su vida. Objetos cargados de simbolismo, donde [El Autor] había dejado escondido algunos aspectos de su personalidad. Pues bien, sepa usted, ávido lector, que [El Autor] consiguió recuperar sólo uno de dichos objetos. Pero fue, definitivamente, el más importante. Y así [El Autor] se encontró con una parte sustancial de su antiguo ser reestablecida. Y siempre es bueno revisitarse, decubrirse a la luz de las emociones acumuladas en media década, saberse distinto, saber que el arrastre del tiempo nos ha hecho crecer, expandirnos.
Es bueno, es enriquecedor. Nadie ha dicho que sea fácil. Puede, eso sí, ser muy divertido.



ME DICE... V

(N. del E. - Este "Me dice... " tiene lugar antes de los acontecimientos de "Me dice... IV" e inmediatamente después de los acontecimientos de "Me dice... III". Es más, los editores de este blog están dispuestos a asegurar a ciencia cierta que transcurren ENTRE los acontecimientos de "Me dice... III" y "Me dice... IV")

"Si el sueño de uno en esta vida es ser Primer Ministro de Francia, lo que uno tiene que hacer es hacer todo lo posible por ir y ser Primer Ministro de Francia. Nacionalizarse, buscar las opciones, hacer una carrera política. Y por mucho que uno se muera y no sea nunca el Primer Ministro de Francia, habrá vivido una vida respetable, digna y bien vivida. Caso contrario, por más que uno intente vivir el paralelo y consiga llegar a ser Presidente de Chile, vivirá por siempre con la inquietud carcomiéndolo, y tendrá siempre la sombra de no haber siquiera intentado ser Primer Ministro de Francia."

Y yo guardo silencio, y sonrío. Porque harto de razón tiene.



COMO UNA MALA NOVELA ALEGÓRICA...

Hoy llegué ligeramente tarde a San Joaquín. De esos atrasos que nada significan porque llegas y la sala está cerrada. De esos atrasos que te enseñan a no preocuparte ni creerte mucho, porque el universo sigue marchando aunque tú no estés. De esos atrasos que hacen que apures el tranco, pongas la Marcha Imperial de Star Wars en tu iPod y te pongas a imaginar todo tipo de conversaciones ñoñas. De esos que hacen que te las des de Lihn con Jorodowsky y avances en constante línea recta, por sobre los bancos, lejos de los senderos, por el pasto recién regado humedeciendo tus zapatillas levemente. Te miras las zapatillas y sientes un ligero frescor, como un eco extraño. Pero no le das importancia, mal que mal vas atrasado.

UN MOMENTÁNEO LAPSO DE ESQUIZOFRENIA.

Antes de las ñoñas conversaciones figuradas. Bajando las escaleras del Metro. Una reflexión extraña se transforma en la voz no de una persona, sino de un personaje. De esa novela. La que está en su fase de borrador incompleto. Uno de los personajes no halló* nada mejor que secuestrar mi cabeza un rato y decir

"Nunca tuve eso que se dice una conciencia. Me educaron para no tenerla, para amputarla tempranamente y cercenar los restos. Por eso mis parejas siempre las hicieron de conciencia. Una exo-conciencia, una preocupación por el otro que va y viene como un disco removible. Por eso me he preocupado por cosas distintas en momentos distintos de mi vida, según haya sido la preocupación de quien estaba a mi lado. Los delfines, los niños, nunca me importó nada realmente".

Y ENTONCES EL DÍA SE DESPEÑA...

Porque la corrección de ensayos va leeeenta y a tientas. Porque tienes sueño, mucho sueño y una extraña sensación de que algo grande está pasando en algún otro lado. Porque sientes en el pecho como se delínea el contorno del reservorio de emociones ese. Es la falta de sueño, qué duda cabe.
Después vas al banco y te llega un llamado telefónico.

Y ENTONCES, EL TSUNAMI

Porque claro, el hombre en el teléfono sólo menciona que se te tiene que haber quedado una llave abierta. Tomas las medidas del caso, pero es inevitable que tomes un taxi a tu casa, que descubras que la hora y media que pasaste recriminándote no va a volver y fue una pérdida, porque no fue tu culpa, sino... A veces las cañerías tienen problemas. A veces llueven sapos nomás.
A veces se sale una cañería. Y el agua cae.




Y cae








Y cae.



Y sigue cayendo. Hasta llegar al primer piso. Vives en un cuarto y tu living tiene un dejo a ciénaga. Y el living de tu vecino de abajo. Y de la señora del segundo. Y así.

Entonces: el modo de contingencia. No sentir desazón, no sentir hambre, no sentir nada. Pensar claro, tomar medidas, hacer llamados, hablar con la gente. Primero, los vecinos. Contener y asegurarse, ser bueno con los demás. Todo está bien. Llamar a Alguien que se haga cargo de Esto. Ahí va mi dinero para masajes e indulgencias. No importa, pensaremos en algo.
Después llega Alguien que se hace cargo de Esto. Se habla con aseguradoras (del piso de abajo), se verifica que, en efecto, en mi alfombra hubo 50 litros de agua. Y no en el punto álgido siquiera. Va a ser una cuenta de agua interesante, me hacen pensar al volver a San Joaquín.

TOCO FONDO.

La canción aquella. ¿Mejor track de Fome de Los Tres? Puede ser. Pero no fueron los ensayos malos y la corrección lenta, ni la espera en el banco, ni los más de cincuenta litros pasando por uno, dos, tres y cuatro pisos. Fue subirse a ese taxi.




Uno sabe que ha llegado al infierno cuando el taxista tiene puesto un disco de Alex Ubago.



Y EL COMIENZO, DE NUEVO.

Las mismas cosas que nos dan un placer pequeño, privado e intenso, como caminar chapoteando en un día de sol, se dan una vuelta. Buena idea, Mala idea.
Buena idea: caminar chapoteando por el pasto de tu campus.
Mala idea: caminar chapoteando por el living de tu depto.

La señora del segundo piso resultó ser una bisabuelita extraordinaria. Profesora normalista y todo. Me contó de cómo una de sus consuegras la había ridiculizado con un comentario en una cena familiar y como ella, exactamente tres años después tuvo la oportunidad de hacerle el mismo comentario en una cena con el otro lado de la familia.

-Tarda, pero llega - le dije, riéndome un poco, poniendo mi mejor cara del nieto lindo que le acaba de inundar el living. Y ella se sonrió.


Y al final, las cosas vuelven. Los charcos de agua, los comentarios de "¿Pero cómo...no están casados?", las malas canciones y las buenas también, los escritos que uno creía perdidos en el espacio, las emociones que uno creía sepultadas en el tiempo, las ganas de ser Primer Ministro de Francia, las ganas de morir en el intento. La noción última de entender que, a veces, la tranquilidad del intento preciso pesa más que la satisfacción del logro equivocado.






-Han habido muchas, muchas canciones. Debo confesar, para ser justo, que el taxista que andaba de Alex Ubago después se redimió con "Ohne Dich" de los Münchner Freiheit, canción demasiado ochentera para los oídos de...todos, así es que no, mejor que no. La canción que volvió fue esta:


Año 1996, Los Tres cerraban un ciclo de cinco conciertos en el Teatro California, acá en Ñuñoa (eran otros tiempo, el alcade era otro, de hecho). Afuera, Chile le acababa de ganar 4-0 a Ecuador, en la primera victoria de la "era Acosta" que desembocaría en el Mundial de Francia '98. Llovía a cántaros. Yo estuve ahí. Antes eso sí, en el concierto que había recién terminado. Pero la programación fue la misma. Entraron con el séquito de invitados, tocando esa danza rusa. Se apagaron las luces y después Sudapara.
La escuché, en este misma versión, hoy en la mañana, antes de empezar el día. Cuando todo ya había pasado y yo tomaba un metro con dirección hacia un día mejor, el shuffle pasó por ahí de nuevo. Y todo empezó, y fue mejor. La grabación es precaria, el audio está en mono, pero uno igual termina moviendo la cabeza en un dos por tres...



Y si usted sigue leyendo esto, al llegar aquí déjeme recordarle que fue Jornal del día del Tsunami y que esto es LV55, el blog que entiende que el clon malvado fue lo que mató al gemelo malvado.

martes, 1 de diciembre de 2009

El Reporte Diario

...¿EN serio?

En serio. Otro reporte. Algunos amigos tiene blogs temáticos, pero yo me siento profundamente orgulloso de este espacio, que no se trata de nada, que no aspira a ser interesante, pero que sirve a mis designios personales y tiene una línea editorial tan caótica y antojadiza como mi mente. Un poco como lo que Chilevisión debiera ser para el candidato ese.

Mi mente está de lo más dispersa...o su capacidad está al menos, a duras penas, concentrada en un par de frentes nada más.... me pasa que llego al final del día y pienso cosas como "Tengo que mandarle una canción a Gonzo que sé que le va a gustar" o "Tengo que decirle a Joey cómo fue que me acordé de ella en clases"...y no me acuerdo ni de la anécdota ni de la canción.

Las últimas semanas han sido particularmente densas en reflexiones, encuentros geniales, cosas que describir y sucesos anécdoticos. Me dí cuenta que hacía mucho que no caminaba por Los Cerezos y aproveché de hacerlo una, dos y tres veces en estos dos días que llevamos de semana. Hay un edificio que lleva el nombre de la calle, en su intersección con Irarrazaval. Yo me acuerdo de cada una de las casas que solían estar ahí y siempre he querido escribir algo al respecto... hoy no pude evitar mirar feo a sus conserjes y menear la cabeza con toda mi cansina desaprobación.

-En esa esquina había un servicio de arreglo de artículos eléctricos, sobre todo televisores, de precios demasiado caros para su escasa variedad. Había al lado una florería, de flores que nunca estaban frescas y que eran bien caras para lo feas que eran. Una vez, un Domingo en que las circunstancias no me dejaron otra, le compré flores a Kay ahí. Eran otros tiempos. Sí, fueron las flores más feas que he comprado en mi vida. Quizás para una tumba hubieran estado bien. Así nos fue, también...
Había una casa grande, de entrada profunda, con un jacarandá precioso que dominaba todo y contrastaba en Noviembre con los cerezos más tardíos. En su patio había siempre una niña, una mujer más bien, que tenía algún tipo de retardo y/o condición neuronal. Salía a jugar y a sonreír como sólo lo hacen las personas que no tienen mucha conciencia del mundo. Era un lindo espectáculo. Había también otras casas, menos notorias. Una llamaba la atención porque su entrada estaba en desnivel, entonces al mirar por la ventana parecía que las personas que allí vivían eran extremadamente chicas... o que la casa en sí era una suerte de guarida, de esos hogares que son más refugio que otra cosa.
Me acuerdo de haber vuelto de Estados Unidos y encontrarme con el edificio en construcción... de caminar de vuelta de la casa de J. (con toda la buena onda del mundo, naturalmente) muy tarde en la noche, de escuchar en mi iPod de entonces la pieza clásica esa que suena en Smoke and Cigarretes y que va mas o menos así:
(perdóneme lo horrible del montaje)


No sé a usted, pero a mí me gustaría que, al enterarse de mi muerte, por lo menos a alguien le sonara Mahler. O Rachmaninov.

Sí, la megalomanía es un rasgo familiar.



(El video es de lo peor, lo siento tanto).




- ¿No siente usted ganas de tener un lugar como el Cabaret Voltaire cerca de su casa? Es una sensación bien común en algunos de mis días. Esto ha sido El Reporte Diario en LV55, el blog que aspira a no sufrir la suerte de Geocities.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Yo te digo, todo va a estar bien

Cuenta el mito popular que durante la campaña que terminaría en la consecución del título del año 1994 para la gloriosa Universidad de Chile a su goleador estrella, un muchacho de 19 años recién promovido de las divisiones inferiores del club, le tocaba cambiarse en el camarín Sur del Nacional (y aparentemente en todos los camarines que el equipo recorrió ese año) justo bajo la radio cassette/CD (porque en esos años, dichos artefactos eran muy comunes). Como dicho goleador estrella era tan joven, el más joven de un plantel donde incluso aquellos que tenían su misma edad tenían más años en el profesionalismo, el goleador terminaba siendo el objeto de más de una burla o jugarreta por parte de sus compañeros. Entre ellas, aprovechándose de la cercanía de la radio, estaba el hacerle repetir los primeros pasajes del éxito del verano pasado. La canción abría con una fanfarria de teclado medio enfermante, la que ocupaba más o menos medio minuto de la canción. Pasado esos treinta segundos, y cuando el joven goleador estaba a mitad de camino de ponerse sus canilleras, vendas, y demases, el equipo entero corearía "¡Otra, Otra!". Y el joven goleador tendría que parar de vestirse y presionar el botón de retroceso. Y todo de nuevo.
"¡Otra, otra!".


Damas y Caballeros, con ustedes El Símbolo y "No te preocupes", canción cuya anécdota recordé hoy y cuyo video se enmarca en la tradición de "Sopa de Caracol", el "Perreo Chacalonero" y tantos otros clásicos del género.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Esto es Aquí y esto es Ahora

Damas y Caballeros, los rumores de mi muerte fueron, mucho me temo, ampliamente exagerados.
Estoy, sin embargo, bajo una pila de cosas que me tendran desconectado de todos y prácticamente cada uno de ustedes al menos hasta el lunes 7 en la tarde.

Sí, el día lunes 7 doy el GRE. Go figure.

Espero este viernes pagarme un masaje profesional. Porque mi espalda lo merece. También cenar exquisito el domingo y desayunar en el Melba el Lunes. Chesterton tiene una cita al respecto. Está en mi perfil de facebook.

¿A alguien le importa facebook por estos días? Hay algo profunda, profundamente desvirtuado en su sistema, me parece.

La cita de Chesterton es esta:
"What a fool man is, when he comes to the last ditch, not to spend the last farthing to satisfy the inner man before he goes out to fight a battle of wits"
Y data de cuando el pobre, no teniendo casi qué comer, se gastó el presupuesto familiar en darse un patache de proporciones antes de reunirse con su editor, para así negociar el monto del avance a recibir por su primera novela.

La novela se llamaba El Napoleón de Notting Hill. Y usted no estaría leyendo esto si el señor Chesterton no hubiera decidido llegar bien comido a la reunión.

"El menú de Chesterton" podría ser un cuento que yo podría o no escribir. Hoy no, quizás mañana sí, rezaba el dicho.


Se me ha hecho notar que los arreglos de Jon Brion en Magnolia son más bien eternos a ratos. Cada día una novedad. Descubrí que Boogie Nights me gusta más, aunque llevaba un rato sospechándolo.
Me ha sido sugerido que me dedique a la seducción de damas diplomáticas... es una carrera viable, sin duda.

Lo último es una cita directa desde twitter. Y a mí que twitter me producía tantas sospechas y resquemores, antes, cuando era viejo. Supongo que nunca hay que desconfíar de nada cuyo soporte exclusivo sea la palabra escrita.


En Vietnam, un individuo exhumó el cadaver de su esposa, parchó sus restos con arcilla y ¡listo! se la llevó a la cama porque tenía ganas de abrazarla. Tenía 55 años. Es difícil vivir con ese número a cuestas, me dicen.


Ví 500 Days of Summer y me gustó mucho y me dejó pegadísima en la cabeza "You Make My Dreams" de Hall&Oates. Ví Conversations with Other Women y me gustó mucho y me hizo darle le bienvenida oficial a Carla Bruni a mi biblioteca iTunes. O discoteca iTunes. O lo que sea, Winamp no daba estos problemas de traducción.


Vea las dos películas mencionadas en el párrafo anterior. En serio. Veálas. Si quiere verlas conmigo, yo no me enojo. Pero veálas. Es más, la segunda veála primero en soledad y luego conmigo. Mejor así.


Afuera hay una luna hermosa.


Adentro estoy yo, escribiendo esto, con algo de insomnio, esperando que la batería del Mac se desvanezca. En cuanto presione Publish saldré al balcón, a mirar la luna que está afuera.
Y que es hermosa.


Y usted ha estado leyendo Esto es Aquí y esto es Ahora, en LV55, el blog que, como Clarissa, lo explica todo, pero lo explica mal.

jueves, 26 de noviembre de 2009

LA IMAGEN DE LA SEMANA

Así de sencillo, me puse a leer el número de este mes de Ultimate Avengers, escrito por ese Mark Millar que algo sabe y que lo que sabe le sale bonito con Carlos Pacheco dibujando. Llegué hasta la página 8 y el siguiente cuadro:


Y claro, yo también lo ví, ahí en la esquina superior derecha

¡BAAABAAAR!!

Por supuesto la escena tiene lugar en una guardería en Francia, lo que tiene todo el sentido del mundo, pero igual.

Ahora sí, me voy a dormir, ni siquiera terminaré el comic hoy. Para qué, ya vi todo lo que podía querer ver y necesito dormir, como se aprecia en la ilustración.

De las Gracias a la Acción.

Quizás este post deba empezar con un inserto de otra sección...

ME DICE... IV


"Te escribí esta nota para agradecerte, especialmente porque siento que en este país la gente no tiene la costumbre de mostrar realmente gratitud"

Y yo leí la nota, le dí las gracias y la velada prosiguió.



De las Gracias a la Acción.



La cita anterior me fue dada en una cita que ya lleva varios años en el archivo. Pero las verdades nos hacen ese eco a través de los años, rebotando de vez en vez. Y hoy en la mañana tenía correo colectivo de Sarah, que quería colgarse de la fecha, de su fecha para darnos las gracias respectivas. Y la cita aquella me hizo eco, lo que fue muy bueno. Sigo adscribiendo totalmente a ella. Sigo creyendo que tendemos mucho a agradecerle a fuerzas sobrenaturales, a quedarnos en la sorpresa de las cosas, que puede ser muy bella, pero se nos olvidan esas fuerzas tanto más sencillas y admirables como son las voluntades humanas. Igualito a los colonos gringos, que en su fanatismo religioso le agradecían al Dios la abundancia de su cosecha, siendo que ellos mismos habían trabajo como chinos para lograr poner en la mesa tanta abundancia; o que le agradecían al Dios que les hubieran tocado unos indios buena onda en vez de unos caníbales jibarizadores, en vez de agradecérselo a los mismos indios que andaban por ahí. [El Autor] de este blog cree que este mundo sería un lugar harto mejor si las flores se las diera uno a la gente cuando todavía pueden olerlas.

([El Autor] de este blog también comete errores de tipeo como haber escrito, en esa última línea, "[El autor] de este mundo cree que...". Cada loco con su megalomanía).



ENTONCES...

Día de Acción de Gracias: Día para pensar, siempre, en canciones de agradecimiento.

Thank you - Led Zeppelin
Thank you - Dido
Thank you - Alanis Morrissette
Thank you for the music -Abba
Thank you girl - Os Beatles, como se les conoce en Portugal.
Thank heaven for the little girls - Maurice Chevalier (la versión de Henry Mancini para alguna Pantera Rosa es la que tengo en mente).
Thank you for loving me - Bon Jovi
Thank God I found you - Mariah Carey
(Ok, algo de ayuda tuve confeccionando esta lista, se apreciará).

y mi favorita personal:



THANK THE LORD FOR THE NIGHT TIME - NEIL DIAMOND (!!!!!!!!!!!!!!!!!!!)


Y sí, me siento profundamente agradecido de tantas cosas, pero sobretodo de tanta gente. Al punto que no viene al caso casi ponerlo por escrito. Me gusta decírselo a las personas que más quiero, de la forma más cercana posible, en el universo que esté más cercano al de las convenciones de la realidad. Hoy tuvo algo de eso. Hoy tuve algo de eso. Nunca es suficiente, y como este humilde espacio tiene por lectores ideales a una pequeña constelación de personas que han sido tanto pero tan tanto más pacientes conmigo y mis humores de lo que me lo merezco, la tentación de nombrarlos y volver esto una gran dedicatoria escolar de fin de año es inmensa. Pero de no dejarse caer en la tentación se trataba el juego.

La lección sigue siendo ser honestos y expresos. Sigue siendo no facturar como obvios todas las buenas intenciones y sentimientos. No dar por sentado los milagros, por cotidianos que sean. El bueno de Chesterton hace harto hincapié en esto en su Hombre que fue Jueves. Y, como casi, siempre, tiene razón.



¡Qué moralito salió todo esto! Yo sólo quería decirles gracias a todos, sin caer en el Ceratismo absoluto, por todo. A todos y cada uno. Tengo un techo y un piso y un sillón que, se me ha hecho saber, es un poco incómodo, y mis libros, y mis amigos que saben que si no les respondo no es porque no los quiera sino porque mi cabeza está en órbita, y todas todas esas gentes que me han querido tanto. Han sido buenos tiempos, siempre.

Hoy imprimí las treinta y tanto páginas de novela. Ha sido una gran alegría, fíjese, sorprenderse de encontrar algunas cosas bien escritas aquí y allá y darme cuenta que, al menos de momento, está funcionando.
Afuera la Plaza está sospechosamente silenciosa para ser un Jueves, las luces de los edificios vecinos se han ido apagando y el feriado que no celebramos en este país donde somos tan malos para dar las gracias se ha terminado. Este es, de todos los lugares, Santiago de Chile y usted ha estado leyendo De las Gracias a la Acción en LV55, el blog del feriado planetario.

martes, 24 de noviembre de 2009

Indefinido

A mí me gustaría soneír siempre. Como Leonard Cohen en ese documental que le recomendé hace poco ¿Sabe? Yo trato.

A veces funciona. Hoy caminé un buen rato, dejando en el bolsillo lentes de sol y ipod, sintiendo un poco más de contacto con las cosas, un poco menos de la mediación sútil de los aparatos con los que le damos ese tris especial que a veces no está tan a mano. La iluminación perfecta, la banda sonora increíble. A veces se logran así, en silencio, con el sol en contra y el viento recordándote que quizás es hora de cortarte el pelo. Y la sonrisa, ante todo, la vista erguida, la vista ligeramente hacia abajo, apenas desenfocada de las cosas para que el mundo entienda que te ríes con él y no de él.

Yo trato. Hoy escribí un mail, a alguien importante, identificándome como "a prospective grad student", algo o alguien se despertó dentro. Quizás por eso no he estado durmiendo bien los últimos días, vivir se está volviendo algo parecido a organizar una ceremonia de cambio de mando. Hay cosas que afinar antes de partir, decisiones que tomar, lugares que aspirar y cuadros que descolgar. O quizás me persigue el fantasma del cambio de casa.


Hace ya unos tres o dos años que leí el sexto libro de la serie de Harry Potter, ahí se descubre que el tal Lord Voldemort, otro del selecto clan de las iniciales esas, se ha asegurado una suerte de inmortalidad escondiendo su esencia en una serie de objetos mágicos. Cosa que a mí me pareció lo más sensato de la tierra. Mal que mal, hacían más de diez años que había leído de ello en Sandman, y la metáfora es bien evidente. Hace poco me fue devuelto uno de dichos objetos. O más bien me fue recordado que existen, desde esos años, tanto tiempo atrás. Así es que me atreví a aceptarlo y salí a buscar los dos que me faltan. Uno de ellos tengo la remota idea donde está y creo que no he ido a verificarlo porque sí no aparece me va a dar una suerte de colapso nervioso. El otro está en manos de alguien con quien no hablo y no tenía la pretención de hablar. Y ya se lo he pedido. Veremos que pasa.


Este post se está volviendo rápidamente uno de esos "Estados de la Cuestión" que aportan tan poco, dada la tendencia natural de [El Autor] a hacer crípticos los detalles más simples. Así es que os dejaré con este montaje que alguien hizo, pero que tiene por principal intención recordarles de Thom Yorke con Pj Harvey, This mess we are in, damas y caballeros:

domingo, 22 de noviembre de 2009

Lo que [El Autor] no sabía que sabía

Amigos y Familia,

Hace un rato pasé la página 30 de la novela. Y recién ahí me enteré de qué se trata realmente. Esto, que suena profundamente irresponsable, ha sido un alivio indescriptible y una alegría inmensa. Al punto que no puedo irme a dormir (si bien debería) sin dejarlo por escrito.

Las víctimas de esta noche fueron un cumpleaños y una procesión de bebedores devotos. El Lunes será el día de presentar las disculpadas a la festejada y de enterarme de las historias compartidas por esa procesión en particular. Mañana es día de hacer postulaciones y terminar la saga del orden del departamento. Mañana empezó hace cuatro horas, pero qué diablos, ha sido una buena noche. Vi "The Happening" y siento que es pertinente hacer una mesa redonda sobre ese señor Shyamalan. Me acuerdo cuando hace poco ví "The Village" y fui a la casa de unos amigos donde, al cambiar de un ambiente conversacional a otro, caí derechito en el comentario del anfitrión

- Es tan pero TAN mala La Aldea. El Monstruo era ridículo de mal hecho.

Y yo me fui, sin querer dar meterme mucho en la conversación. Mal que mal el dueño de casa me cae inmensamente bien y era harto probable que, en mi movimiento por su residencia, yo me hubiera perdido en uno de los pasillos y hubiera aparecido en un universo paralelo, donde La Aldea es una película de Shyamalan donde lo más importante es El Monstruo. No he vuelto a ir a su casa, más por temor a perderme en el multiverso de nuevo que otra cosa.


En 1965 a Leonard Cohen no le daba por cantar y componer, pero ya era un personaje. Así lo prueba este documental... o sea, así lo prueba "Beautiful Losers", pero claro, es del '66. "I don't fuck faces anymore" le dice F. al narrador de la novela. Y alguna vez, en una procesión de esas con alguno de los más selectos miembros del grupo mencionado en el segundo párrafo de este post, me encontré citándolo a la asamblea entera. Para probar un punto, entiéndase.



Uno ha tenido siempre claro que esto no es fácil, que requiere sacrificio y dedicación, que hay momentos en que no se tiene nada claro y la única opción es seguir y seguir hasta que algo salga. Uno se sabe de memoria los rezos sobre el tramado textual y el punto en el que las historias se dejan contar solas y uno se da cuenta de que no son enteramente de uno.
Hoy fue una de esas noches. Algo salió.

Afuera se apagaron hace unas horas las ondas de fiesta que traían a Proyecto Uno y otras cosas que el proverbial "mono con navaja" debe ser reemplazado por el "DJ treintón". Acá, un zancudo me acaba de picar, en justa venganza por haberlo torturado un rato con los BeeGees. Usted ha estado leyendo Lo que [El Autor] no sabía que sabía en LV55, el blog que cree que "If I can't have you" es mejor en manos de los hermanos Gibb que de Yvonne Elliman.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Espacios Sagrados III: El átomo

Con subtítulos en 6 idiomas no hay excusas para no verlo.
Con escritores locos no hay libretos que aprender.
Y así...

Espacios Sagrados II: La cancha

Anoche caminé de vuelta a casa. De las buenas caminatas, a medianoche, en perfectas condiciones, respirando el aire, conversando a ratos, en silencio en otros.
Fue durante uno de esos instantes de silencio que pasé por una multicancha junto a un colegio. La medianoche se había ido a otras partes ya y ahí, fieles al espíritu del verano que ya viene, cuatro amigos jugaban a la pelota.
No al fútbol, no era una pichanga.
Jugaban a la pelota.
Tres atacantes y un arquero. Tendrían alrededor de doce años, ese punto de inflexión en que hacer ese tipo de cosas un viernes en la noche empieza a ser "inmaduro" y la época en que uno empiece a pagar por hacer ese tipo de cosas un viernes en la noche está aún lejos, muy lejos. Pero ahí estaban ellos. Con la actitud y la cara de que nada importa, que mientras hubiera luz, mientras no les bajaran el switch, el juego seguiría. Casi la versión pelotera de La Guerra del Fuego.


Y era, sencillamente, hermoso.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Bandas Multiculturales, El Retorno.

Señoras y Señores, su espacio favorito "Bandas Multiculturales" está feliz de volver. En esta quinta entrega en cuatro años: The Seatbelts

The Seatbelts es el invento de Yoko Kanno para musicalizar aquella tremenda serie de animé de fines de los 90, Cowboy Bebop. Cowboy Bebop sigue siendo el standard por el cual [El Autor] analiza las estructuras de los guiones serializados. [El Autor] de este blog cree que Cowboy Bebop es la serie con el guión perfecto, pero eso es una disgresión y habrá tiempo para eso en otro post.


Lo que nos convoca hoy es el improvisado combo a cargo de musicalizar la serie, tomando el jazz como eje principal y moviéndolo hacia ritmos de distinas etnias sazonado con el ubicuo rock y pop. El resultado es... todo lo que uno podría esperar de un ritmo afrojazz venido del Japón. El botón de muestra del día de hoy no es de los más representativos, pero es de lo que más ha estado sonando en mi cabeza esta semana, y como este blog es mío...ahí os va. De la banda sonora de la película de la serie, "Gonna Knock a Little Harder". Disfrutad

Me dice... III

- ¿Por qué fue que te enamoraste de ella?

- Porque conectábamos en tantos niveles y en los niveles más impredecibles, más importantes... y porque estar con ella era no precisamente como la sensación de llegar al hogar, sino como estar en un mundo mejor, más hospitalario. Como si todas las cosas del universo se hicieran de pronto más amables y todo fuera mejor, mucho mejor.

martes, 17 de noviembre de 2009

Página Electoral.

Anoche, finalmente, pude ver un "debate" presidencial completo de esta temporada electoral. Para el primero jugaba la U, para el de radio (que, obviamente, no iba a poder ver, pero se entiende) estaba jugando el coordinador, hubo otro del que no ví ni un minuto por razones que ya ni recuerdo. Pero anoche lo ví entero. Creo que lo mejor es entrar en la modalidad de "Apuntes".
¿Listos?
Vamos

UNO. Formales: El tipo de foro hizo bien imposible tratar cualquier tema en profundidad. A ratos la cosa era más o menos vergonzosa, particularmente cuando preguntaban los periodistas (¿?) de los canales chicos. Se portaron como universidad privada y diluyeron cualquier intento de progresión temática seria con preguntas disímiles y dispares. Catalina Edwards, la muchacha de Mega fue particularmente molestosa, haciendo algo que solo puede ser denominado un salpicón de preguntas, sin hilo conductor alguno. Esa serie inicial a Arrate sobre Cuba fue...pueril cuando menos. En la otra esquina las tremendas vueltas retóricas de Paulsen, cuya estrategia retórica era más o menos la siguiente:

PAULSEN: Candidato, ¿A usted le gusta más el Ketchup o el Ají?
CANDIDATO: (un poco perplejo, se demora, sabe lo que le pasó a Frei en la primera intervención)...el ketchup.
PAULSEN: ¿Sabíaustedquelaindustriadelajíesfundamentalparamilesdechilenos y ademásqueelketchupviolalostratadosdesanidadsuscritospormásde37paísesdelMundoDesarrollado?

Lo que podría haber estado moderadamente bien para "El Show de Fernando Paulsen", cosa que lamentablemente anoche no era. Gomez-Pablos y Valenzuela estuvieron más mesurados. Y Felipe Vidal, quizás con el hábito de hacer que la audiencia responda la Pregunta del día en el noticiero de la Red estuvo, sencillamente, circense. Atuendo y todo. Es bueno saber que los sastres de El Acertijo tienen trabajo aún en estos tiempos eso sí.

DOS. El Candidato de la Derecha. Como tanto escozor le provoca a Piñera ser llamado. Piñera trata y trata, con su usual batería de lugares comunes, de desmarcarse de sus amiguitos conservadores y aparecer renovado. Le sale igualito a las promesas electorales del Guasón de Jack Nicholson. ¿Por qué no se asume de una buena vez? Cuesta creer que este sujeto sea líder en las encuestas: un individuo que parece creer que las libertades individuales son mucho más privilegio que derecho, que tiene el descaro de hablar de derechos laborales cuando las empresas en las que tiene cuando menos una voz poderosa (escondido de las decisiones grandes en cosas como "tengo el 49,9% de las acciones") tienen tremendas tradiciones anti-sindicales, y además un individuo que se sale tan rápido de sus casillas cuando las cosas se ponen incómodas. Anoche en cuanto Paulen o incluso Edwards le preguntaron contra datos duros sacó esas cejas rabiosas y esa mirada del tipo "usted no trabaja aquí ya".
Lo más peligroso de este muchacho y su venta como candidato progresista sale a la luz cuando se habla de aborto, tema donde no quiere legislar con la lógica absoluta de los conservadores: como si legalizar el aborto fuera obligar a todas las mujeres a hacerse uno. Es esa falacia de "derechos a la fuerza" la que me da todos los escalofríos del mundo al pensarla en la Moneda.

TRES. El Chanta. Porque lo es, para bien o para mal. Enríquez-Ominami tiene la actitud, la dicción, las estrategias de aquel que cree poder palabrear su salida de cualquier problema. No lo sabré yo. Recurriendo a los mismos argumentos a los que nos tiene acostumbrados (su reforma tributaria y los tres mil doscientos proyectos que ha presentado como diputado) el diputado se las ingenió para dar vueltas y vueltas, como la mariposa de la primera mitad de la frase de Muhamad Ali, pero en ningún momento picó como la respectiva abeja. Su candidatura es un muy bonito síntoma de renovación en la Concertación, el fervor que despierta en las generaciones medianamente jovenes, como la de [El Autor] de estas líneas, es elogiable. Porque el interés activo por la política de un país, como leer, es siempre bueno, sin importar tanto el foco de dicho interés. Anoche Marco caminó sutilmente, intentando desmarcarse de Piñera, que es donde sus ex-camaradas de la Concertación querían situarlo, pero ni tanto tampoco, porque tiene claro que ese es precisamente el nicho de votos del que puede sacar mejor rédito. Bien, pero ni tanto; debería ser su slogan. Así le va a ir también.

CUATRO. El de siempre. Frei es así. Nada, absolutamente nada va a cambiarlo. Si la franja electoral nos ha enseñado algo, es eso. Ver esas imágenes de veinteañero, en compañía de su padre (y vaya que se nos ha aparecido ese fantasma en particular esta vez) con el mismo rictus pensativo y perdido. Niños, si a Frei no se le descompusieron los cachetes cuando la U fue campeón el 94, es porque NADA los puede alterar. Eso sí, se le ve tan resignado ahora. Ni él ni nadie de su comando ha hecho el atisbo de enfatizar que este Frei es una versión muy remozada del que tuvimos de presidente hace quince años ya. Un individuo mejor preparado, más diestro en su conducción, más seguro de sí mismo. Alguien que ya no dice "extremadamente" cada cinco palabras. Un candidato que se asume como fome y no está dispuesto a subirse al circo como tal es de lo más respetable. Asímismo (veáse uno de los debates previos) alguien que prefiere no responder una estupidez en vez de caer en la trampa de despacharse un lugar común muestra un grado de capacidad crítica que es deseable en un líder. Han sido los mejores momentos de Frei, como anoche cuando dejó en evidencia a Felipe Vidal en lo mal formulada y desatinadas de sus preguntas. El gran problema de Frei es que hace que estos atributos, deseables y respetables, propios de un presidente más que de un candidato, se vean mal. Quizás en Suiza le iría mejor, no en este país semi-banana que tenemos.

CINCO. : ). Sí, a mi Arrate me pone un poco como colegial. Lejos, lejos el mejor candidato (lo que no signfica que sea el mejor gobernante en prospecto) parece ser el único dispuesto a elevar el nivel de la discusión y el único que no dice que hay que tratar al electorado como si fuéramos inteligentes, sino que lo hace. Quizás sea que me gustan mis políticos pensando, quizás sea que siento que son las ideas las que nos separan fundamentalmente del mono y que estoy seguro que conceptos como "un millón de empleos" tienen fácil análogo en la sociedad de los simios. Su cierre de aquel primer debate en Canal 13 sigue haciendo eco en su retórica: en nuestra recobrada "tradición" democrática me parece que nadie había usado jamás la palabra 'orgulloso' estando realmente orgulloso. Uno puede decir lo que quiera de sus propuestas, uno puede mirar con suspicacia a sus amigos y compañeros, pero en estos tiempos encontrar un político realmente inteligente (ser bueno con los números no cuenta como inteligente, por si acaso), leal a sus principios (estafar a tu jefe para enriquecerte no cuenta como...) y con convicción es tan raro, pero tan raro, que cuando este caballero habla yo me relajo y disfruto nomás.

SEIS. Formales (de nuevo). No contentos con haber parapetado a los candidatos con una seguidilla de preguntas cortas que a veces no llegaban a ningún lado y a veces se veían interrumpidas por el limitado tiempo; el sistema incluyó un par de rondas de candidato le pregunta a candidato. El sistema de réplicas, curiosamente, dejaba al cuestionado con la última palabra, lo que perjudicó al cuestionador siempre. Como en la Copa Libertadores, era más cómodo jugar de visita acá. En esta sección los candidatos hicieron gala de su incapacidad para responder directamente una pregunta, particularmente Piñera y Frei que aprovecharon cuanto silencio hubo para lanzar slogans (sobretodo el muchacho de la estrella teñida), y también se prestó para una serie de arreglines: como el saque australiano en el tennis duplas, MEO pregunta agachándose en la red, cediéndole todo el campo a Arrate para hablar, de la pura buena ondita. Asímismo, los diálogos entre Frei y Arrate cayeron en el límite de la conversación de living, tan buenos amigos que son. Los momentos más relajados del Lalo fueron cuando conversó con su amigo Jorge.

SIETE. Formales (y dale). ¿Qué le faltó al debate? Faltaron, siempre, mejores periodistas. Menos rostros y más sustancia, siempre. Quizás si los interrogadores hubieran sido los jefes de prensa de cada canal. Falto más tiempo y más enfoque temático. Faltó que Bernardo Donoso, moderador y presidente de Anatel, nos confesara que siempre quizo ser cura: su parsimonioso tono de "Ahora el senador Frei interpelará al diputado Enríquez Ominami" tenía tanto de "Primera carta de San Pablo a Los Corintios" que el sueño natural de las malas prédicas lo acompañaba uno. Cuando se lograba sacudir al arzobispo que lleva adentro, Donoso consiguió parecerse más a un animador de programa de cursos. Eché de menos la rueda de la fortuna con los cuatro candidatos, o el momento de "todos contra uno". A veces la cosa tomaba tanto ribete de circo que genuinamente pensé que el Sr. Donoso terminaría con un "Y ahora cada candidato lanzará un cresencio en el vaso de uno de sus contendores y explicará porqué eligió dicho símbolo para su adversario".


"Eduardo, Sebastián, como ustedes son el pasado de nuestra nación, les lanzaré este dinosaurio expandible, en un par de días más será grande, como ustedes, pero estará igual de extinto."


"Jorge, esta tortuga, que crecerá tan lentamente como tu electorado y jamás alcanzará el tamaño de un animal de verdad, es mi cresencio de la amistad para ti."


"Marco, este sencillo cresencio es una pelota. Cada día más grande, para que, llegado el día de la segunda vuelta, tengas algo con qué jugar y no estés aburrido viendo la elección por TV".

y así

y así.




Afuera hace más frío del pronósticado, Iván Torres se disculpa y explica el concepto de sensación térmica. Este es Santiago de Chile y usted ha estado leyendo Página Electoral en LV55, el blog que lucha activamente por los derechos ciudadanos de los cresencios.

domingo, 15 de noviembre de 2009

[El Autor] digs this day!

El post anterior proclamaba cuatro(4) compromisos sociales. Lo logré con dos nada más. Detalles más adelante, si es que.
En algún momento de este post va a haber una lista con cosas que no tienen mucho que hacer, pero que han ido pululando en mi cabeza en el último rato. En el último rato he estado haciendo eso que alguna gente llama "escribir". Pero, claramente, la cabeza no me da más. Las cuatro páginas de este resto de noche han sido más bregadas que las 16 que las antecedieron. Sea recordado que hubo otras cuatro páginas que se perdieron en el limbo virtual. ¿Adónde va la información que se borra? ¿Se vuelven ceros y ceros y ceros y ceros blancos en espera de ser re-escritos? Uno intuye que sí.
Otras cosas que uno intuye:
  • "Crazy for you" es lejos la mejor canción de Madonna. Lejos, lejos.
  • Aliteraciones femeninas en el cómic: Vicky Vale, Betty Brant, Lana Lang, Lois Lane, Sue Storm.
  • Aliteraciones masculinas en el cómic: Scott Summers, Peter Parker, Stephen Strange, Wally West, Matt Murdock, Bruce Banner, Buddy Barker.
  • Los conflictos con la edad de la gente de la RAE: ¿Sabía usted que es considerado formal escribir los números del cero al treinta y uno? Desde el 32 en adelante se pueden escribir como numeral y todo está bien.
(entre las cosas que uno no intuye estaba lo fea que se iba a ver esa lista)

Quizás la razón detrás de la lentitud de esas cuatro páginas haya sido que no usé el soundtrack diseñado para escribir este texto en particular, sino, exactamente, el soundtrack de Music&Lyrics de nuevo. Siendo honestos, usé una continua repetición de cuatro canciones de ese disco. Y la recientemente recomendada "Honest Goodbyes" de Bic Runga. Intenté adentrarme en el segundo disco de Dragonette, pero no pude.

Otra cosa que se había quedado en el tintero:


A estas alturas del partido hay algo profundamente inverosímil en un Batman paseando a pleAna luz del día, sintiéndose dichoso de la primavera, deleitándose en las chicas de cortos vestidos. Pero los 70s eran otra época. And yes, the Batman digs this day!


Afuera, los mariachis de algún local de la Plaza Ñuñoa marchan trompeteando algún corrido. Este es Santiago de Chile y usted ha estado leyendo [El Autor] digs this day! en LV55, el blog que se resiste a tener "seguidores" formales porque para qué, si estamos en familia.

sábado, 14 de noviembre de 2009

En donde [El Autor] y El Destino hacen piruetas ridículas, todo para el deleite de la concurrencia.

Ni bien presionado el botón de Publish en la entrada anterior, Internet llegó a mi casa. El Destino y yo tenemos una relación así, nos gastamos bromas y tratamos de hacer que el otro quede lo más mal posible. "Pero buena onda".

Terminé mi trabajo en San Joaquín. He aprendido (veáse el párrafo anterior) que decir "nunca más vuelvo a este campus que odio" es la frase con menos valor de verdad que tengo en mi repertorio. Es curioso, eso sí (veáse el párrafo anterior) pero "este campus que odio" está lleno de recuerdos felices, apilados casi uno sobre otro y a veces en posiciones obscenas en los rincones más particularmente recursivos en sus momentos históricos gratos. El otro campus, "ese campus que adoro", paradojalmente, está poblado en igual manera de sinsabores y parabienes. Uno nunca quiere al correcto, claro está.

Esta semana la ví a MEM y la ví a Joey. Más bien la ví a MEM y la pase con Joey, a quien ví, de una forma u otra todos los días. Todas experiencias profundamente satisfactorias. En algún momento de la semana almorzamos frente a una pared, que estaba situada a diez metros de esa pared donde alguna vez alguien pudo haberse pasado la vida entera absorto hasta encontrar la iluminación. En ese momento, y pensado en ese otro momento, perdido ya en el tiempo y en la memoria, fue que me percaté que las paredes del edificio tenían el lijado propio de las instalaciones nuevas. Asímismo, había una serie de pilares que tenían una cobertura nueva, había un par de puertas que ya no estaban y un par de ductos que, a todos luces eran nuevos. Se lo comenté y me gané un "Estás loco". Lo que es incontestable. Pero no quita que esas instalaciones sean nuevas.

"¿Quién puede ir a Starbucks después de haber probado Juan Valdez" me ha dicho, entre otras cosas. Y tiene razón.

Jeudi was particularly dull and boring y mi iPod se volvía pesado en su falta de inspiración. Llegué al trabajo (al segundo trabajo, al de las tardes) tras haber pasado precisamente por Juan Valdez y haber paseado un compartido dolor de cabeza, con la ilusión y esperanza de que se difuminara entre cafeína y risas, y ahí, en mi casilla electrónica estaba un correo de Gonzalo con el mp3 de Spiralling de Keane. El valor de verdad en una amistad se vuelve incontestable con gestos como este.

Escribo esto con el soundtrack de Music&Lyrics de fondo. Creo que esa película sólo podría haber sido mejor, en la medida de lo posible Pato Aylwin dixit, si hubiera aparecido Alan Rickman y si la muchacha que las hacía de estrella del pop hubiera sido Emily Van Camp. But I digress...

La escritura avanza a un ritmo lo suficientemente bueno para justificar la supresión de mi vida social. Si bien hoy se celebra el matrimonio de Sonia, el nacimiento (27 años ya) de Catalina, la inauguración del depto. de Erika y el amor al fútbol de David, Juan Manuel, Víctor, Daniel y otros cinco delirantes, yo sigo con la tentación de dejarlo todo. Pero uno sabe que Sonia probablemente se case sólo esta vez, que Catalina puede no cumplir más años, que el gesto/invitación de Erika es muy bonito, y que el amor al fútbol de los delirantes nunca será el mismo. Así es que aquí vamos. Pop go my intentions of a quiet and easy night.

Alan Moore lanza una revista under, ahora que nadie cree en las revistas under, por lo que pueden volver a ser under tranquilitas.

La NASA descubrió (o reveló que había descubierto) agua en la luna. Sólo tuve el recuerdo de tener 12 años y saber que había una canción de Celine Dion que tocaba el tema.

La imagen oficial de la semana es esta:


Pueden comprar la polera aquí. O, mejor aún, usar este template y manefacturarla vosotros mismos.


Afuera suena una tartamuda versión en flauta dulce de "Todos Juntos". Este es Santiago de Chile y usted ha estado leyendo "En donde [El Autor] y El Destino hacen piruetas ridículas, todo para el deleite de la concurrencia." en LV55, el blog que se niega a morir.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Órbitas Musicales

Hay una lista con 206 canciones en mi iTunes. Casi 14 horas de música bajo el rótulo de "Otra Torre se Levanta".

Entre ellas figura esta, de Dragonette, otra de esas raras joyas que vienen de Canadá. Me gusta pensar que Todo es mejor ejecutado en Canadá, desde la Salud Pública hasta el rock de Wolf Parade y ahora el pop de Dragonette. Había escuchado su disco debut a mitad de año y me habían gustado un par de canciones, lo había dejado ahí, dando vueltas. Sin embargo, no fue hasta el Viernes pasado que la siguiente canción explotó, con escándalo y espectáculo en mi cabeza. Trabajaba corrigiendo ensayos en San Joaquín cuando el shuffle le dió sus minutos de fama. Que fueron harto más de quince, pues el viernes en la noche mientras escribía fue la única canción que se ganó el derecho a ser escuchada una y otra, y otra y otra, y otra vez.

Repeat One. Repeat a Dozen Times. Damas y Caballeros, "You Please Me".

...orbiting...

Un poco lejos de todo, un poco lejos de esto. Un poco lejos de todo esto, la verdad. Los días corren por una serie de carriles y, francamente, me siento aliviado de no tener internet aún en el departamento. Claramente, extraño bajar los capítulos semanales de las pocas series que sigo, pero me las ingenio.

(Las pocas series que sigo son, a saber, The Office, Californication y Clone Wars. Cada una tan representativa de un aspecto personal).

El primer borrador, ahora sí mecanografiado y ya no más en versión cuaderno de apuntes, va de lo más bien. Han aparecido personajes nuevos, y lo que me tiene más más feliz es que TODO está encajando. Todos los apuntes, todos las historias a mitad de camino. La noche del Viernes fue considerablemente más productiva que la del Sábado, pero qué diablos. La verdad es que no puedo sacarle mucho la vista y la atención a la historia esa, así es que no puedo más que usar este humilde espacio para pedirles disculpas a todos los que han sido desplazado a las órbitas más satélitales. Me he perdido de un par de cumpleaños y he dejado un par de compromisos a medio morir saltando. Lo siento, profundamente.


La otra cosa lamentable de estar más lejos, flotando en ese sector antiguo del ciberespacio donde circundan los cadáveres de los modems de 14k y los espectros de Geocities pululan, es no poder actualizar este blog como me gustaría. Quizás hayan reporte semanales, quizás no.


Y es desde aquí, desde este lugar donde las cosas van más lento, donde no voy corriendo sino todo lo contrario es que me permito recordar los tiempos de Geocities, "comunidad virtual" que hace poco fue cerrada y hundida para siempre. En la era de facebook (era que empieza hace dos años cuando se abre a todo el mundo recién) pensar en esa ciudad virtual con páginas precarias de contenidos casi artesanales es como pensar un poco en los primeros asentamientos indígenas antes del Imperio Inca. Una banda de chonos colonizando la red como adviento a los miles de chanos que golpearían como bárbaros echando abajo las puertas de...


(Y fue ahí, en el preciso instante en que [El autor] escribía esa última línea que Scarlett Cardénas en el noticiero frente a él habló de "el Imperio Inca". Y [El Autor] decidió que esta era una buena señal y que debía comenzar a despeirse)

Una última imagen: Tener trece años, tener que explicarle a la gente de que se trata esto de "Internet" y mostrarles lo que se puede hacer con una página web. Escuchar comentarios futuristas que anticipan el fin de ciertos medios de comunicación y se lamentan de que internet se limite a tocar versiones abreviadas en sintetizador de las canciones de moda y se preguntan qué diablos es un contador de visitas y a quién le interesaría tener tal cosa.
Después, dejar que las visitas se vayan y repasar, una por una, las imágenes de tarjeta coleccionable de los X-Men que se pudieran encontrar. Esperar un promedio de 5 o 6 minutos para bajar una foto. Recargar si se notaba que la cosa iba lenta desde el principio.

Pasear, así, por














La versión 2.0 (!!!) de The Artificial X-Men page.
Prestigioso sito (ha ganado premios, hey) durante los meses de Octubre Y Septiembre...de 2000, eso sí.

lunes, 26 de octubre de 2009

Intersticios

Me estoy cambiando de casa.

Quizás eso sea todo lo que hay que saber.

Tipeo estas líneas en una habitación semi-vacía. Sin muebles, sólo un televisor, unos libros (prestados, los propios ya están en su estante nuevo, en su casa nueva), una botella de perfume, otras cosas. Escribo apoyado en una alfombra enrollada. A mi derecha las cortinas que aún no descolgamos se bate aún.


Es inmensa la cantidad de sensaciones que se agolpan al cambiarse de casa. Como un plato mal preparado o un postre diseñado por un niño, la cosa satura el paladar y lo deja a uno un tanto lelo, tratando de desmenzuar dónde estaba lo rico, dónde lo empalagoso, dónde lo dulce (y, por supuesto, donde lo astringente).

Las estrellas y los presagios y portentos me dicen que me re-encontraré con un número de viejos conocidos y que nueva gente viene a mí encuentro a borbotones en el porvenir. No está mal. Los espero en la casa nueva, que es más pequeña, pero infinitamente más ordenada que lo que fue esta.

Springtime is hera again. Hoy ví a dos gatos, que nacieron hace un par de semanas, jugar en un jardín, explorando aquello que llaman plantas y preguntándose cómo lo hacen para volar esos bichos oscuros tan molestosos. Las flores estaban de un azul intenso, de ese que no hay alta definición en condiciones de reproducir, y yo me eché atrás en mi asiento, miré el cielo cubrirse suavemente con una nube capaz de eso y poco más y pensé.

Está bien.


Está súper bien.

viernes, 23 de octubre de 2009

Esto es sólo un recordatorio

De que algún día le contaré al mundo porque "¿No tiene más sencillo?" son las peores cuatro palabras que pueden salir de la boca de un taxista.

Mientras tanto, hableme despacio y con voz calma. Fue una noche que terminó al amanecer.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Una post interrumpido por una interrupción en el día.

Acabo de borrar el post que estaba escribiendo a media mañana, cuando me ví forzado a salir de la casa a hacer trámites imprevistos... le cambió el tenor al día, que había estado consagrado a redactar informes y que así prosiguió (aunque preparé un almuerzo delicioso a eso de las 4 de la tarde). Tuve mi interludio de Héroes Urbanos. Así es que sin más fanfarria ni presentación innecesaria....

HEROES URBANOS.
El siguiente es un testimonio verídico.
"Encontrábame hoy en un lugar público, muy público cuando sentí un golpe cerca de mis pies. Bajé la vista para encontrarme con un pequeño de unos 4 años, que había dejado caer su espada de plástico. Esta no era una espada cualquiera, de esas que se ven en todas las esquinas y que pesan poco y nada. Era particularmente larga, de denso relleno y se notaba que el chico sentía el peso de la importancia que conlleva ser custodio de tal responsabilidad. Sin embargo, sus padres, apurados de urbe y tanto trámite imprevisto que los días nos ponen por delante, poca atención le prestaron al niño, intentando llevárselo de un tirón más bien rítmico, ni siquiera haciendo un esfuerzo especial para acarrearlo. El niño, si bien logró recuperar su herramienta de poder e incorporarse al paso de sus mayores, puso todos los músculos de la cara en tensa articulación telegrafiando con toda claridad el llanto del que sus padres habían provocado, condenándonos a todos nosotros a un mundo de histeria y griteríos, de esos que nadie necesita y menos en un día de ajetreo.
Así es que, cuando nuestras miradas se encontraron, en vez de mi natural cara de reprimenda, opté por cambiar la mueca por una de asombro y espanto, sublimando el terror que me engendraba una eventual pataleta infantil a Esas Horas, canalizándolo en el gesto de terror que me engendraría ver semejante arma suelta, encontrarme ante tal guerrero revelado.

El Guerrero, sorprendido en su identidad secreta, optó por preocuparse más de recuperar bien su arma, esconderla y decidió perdonarnos la vida y el buen sentido a todos, relajando su cara y yéndose sin proferir sonido alguno."


Ese fue mi capítulo del día de Héroes Urbanos. Próximamente: Gente que hace callar a los payasos en las micros.


Aviso: Este post salió así, con un estilo difuso, y con [El Autor] sintiendo que había escrito 37 páginas cuando en realidad fueron dos líneas, porque mientras lo escribía escuchaba con oído atento y crítico el podcast de Perucca, Meza-Lopehandía, Mármol et al. Escúchelo aquí. Bajélo, hágalo suyo, coméntelo. De momento el único comentario/aliento es mío.

martes, 20 de octubre de 2009

Literarias - un interludio

Primera sesión del día: Yours Truly de pie frente a una asamblea de muchachas entre los 17 y 18 años leyendo por apróximadamente 40 minutos un cuento del señor Rodrigo Fresán. "Pruebas irrefutables de vida inteligente en otros planetas".  Lo elegí porque me gusta; porque es uno de los primeros (el primero en mi opinión, considerando que el anterior las hace de bookend) del libro que lo contiene; porque es una historia sobre una niña que cumple sus sueños, y claro, su audiencia primaria, al menos hoy, era una clase de niñas, suficientemente grandes para entender la dificultad que supone realizar tus sueños, pero aún lo suficientemente chicas para no haber renunciado a ellos.

Toda una experiencia, esta suerte de oratoria. Fue mi primera vez y lo disfruté inmensamente, el texto ganó en fuerza y ahí, frente a ese curso con esos ánimos de mañana de un año escolar que ya se despide, me encontré revalorando en mi imperceptbilemente quebrantada voz la belleza de ese final...


"Hilda se ríe como siempre, como cuando era chica.
Hilda se ríe sin hacer ruido y enseguida se pregunta qué será ese otro ruido nuevo y descubre que es ella, que ahora se está riendo a carcajadas nuevas y calientes.
Hilda se ríe y piensa sin creer en lo que está pensando- pruebas irrefutables de vida en otros planetas-, en que sí, ella es más linda.
Hilda es mucho mucho mucho más linda que el extraterrestre."

sigh...

No alcancé a llorar, ni a hacer mucho más que transparentar el color de mis ojos un poco, pero la belleza de esos finales felices en medio de tanta desgracia, de esa fealdad bella entre tanta lindura de plástico, de ese espíritu pírrico tan conformistamente propio de la clase media que sueña y sueña y que de pronto, por alguna vuelta de tuerca, por algún accidente de esos, termina encontrándose con su realización frente a frente, el que me movió bastante.

O quizás me estoy poniendo viejo.

O quizás me estoy dejando ser, nada más.

Encontrándome, hace años ya, con una amiga que tiene más o menos el mismo amor por la lectura que yo, me preguntó está con qué libros había llorado yo en mi vida, dándole tan por descontado que no requirió pregunta introductoria ni tuve aires de confesión importante. Era un hecho de la causa, nada más. Y yo me ví forzado a decirlo que no me había pasado nunca. Quizás porque no me lo había permitido, argumenté.
Dos semanas después, terminaba "El Napoléon de Notting Hill" en la soledad de la casa de Algarrobo, una vacación de invierno muy especial y glup, dejaba el libro al costado, con un nudo en la garganta, cinco páginas antes del final.

A veces viene así, otras veces es un vértigo, una vueltita que me fuerza a dejar el libro, detenerme o arriesgarme a perderme entre medio.... como con City, libro que termina para mí cuando Shatzy Shell sale de escena, haciendo de las siguientes veinte páginas una linda coda y poco más. Una muy linda coda, debo decir, pero a mí la señal de "¡Corte!" me la habían dado antes.

Y algunos son como un corte más violento, como la siguiente (nada como tener el libro para citar directamente).

"Quizá no le guste esta historia.
Quizá se aburra.
Quizás esa persona se quede dormida.
Quizá no me explique nada.
Quizá no haya nada que explicar.
Quizás apenas se limite a sonreírse ante la desprolija construcción del pasado de ese monstruo hermoso que es su padre y, apenas superado un breve y considerado silencio quebrado por un bostezo, mire a los costados con aire conspirativo para recién entonces - <>- atreverse a pedirme que le explique lo que más le importa, lo único que en realidad le interesa de todo esto, que le cuenta si alguien llegó a descubrir, de una buena vez por todas, quién había sido tan pero tan pero tan malo como para matar a todos esos corderos, ¿eh?"


Y claro, yo leía esa noche, batallando con un cuento que las pintaba para novella, que había sido tan lleno de humor (como todos los demás del libro), que me había hecho reír, pero que ya me estaba dando la lata, que me tenía deseando pasar luego al siguiente y hasta haciendo tambalear la permanencia del tomo en mis manos, mostrándole el precipio ese que termina en el empolvado librero que las hace de antesala al olvido. En eso estaba cuando empezó esa secuencia de "quizá"ses dándole un controlado descenso a la historia. Qué bonito, pensé, qué bueno que se está terminando. Era tarde y ya no iba a seguir leyendo, pero al menos despertaría a una nueva historia, sintiéndome satisfecho con el final de esta, la anterior.

Y luego

"quién había sido tan pero tan pero tan malo como para matar a todos esos corderos, ¿eh?"

Y ahí entendí como es que, en las películas japonesas, los samurais van corriendo, se entrecruzan en un choque apenas perceptbile, y siguen como si nada por un par de segundos antes de que uno de los dos de evidencias del profundo corte que la espada del otro ha hecho sobre él, venciéndolo.

A mi corazón le pasó algo parecido con esa frase y cerré los ojos y los abrí con lágrimas, emocionado de haber vivido para leer un final tan bueno de una historia que destestaba y que habría olvidado más temprano que tarde de no ser por esa frase. Agradecido, también, de estar ante un libro que, lejos de disiparse se volvía más y más bueno.


Al punto de ser el más mejor.

lunes, 19 de octubre de 2009

El fin del hoy...

...y el comienzo del mañana! (obvio)

El día Jueves la bomba explosó en mi horario. El cierre de las actividades de corrección, programado para ser tan tranquilo, tan en velocidad crucero terminó siendo un calvario lento, a cada instante más lento. Pasaron las horas y el tiempo se expandió, pisoteando mis planes del día cual aplanadora de oruga.

Y sin embargo...

Sin embargo todo terminó y terminó con ese saborcillo de las campañas largas, de las grandes finales. So this is Christmas, War is Over y todo eso. Cansancio y adrenalina por partes iguales. Ahora mi horario, finalmente, está algo más liberado. Ahora puedo almorzar con mis amigos y dedicar mis mañanas a ser dueño de casa, escritor, investigador de lo paranormal y todas esas cosas a las que un soltero de 28 años se dedica en esta época de la reina Victoria.

Y sin embargo...
Me estoy cambiando de departamento, lo que tiene mis haberes divididos entre mis dos locaciones. El corte fue establecido bajo el siguiente criterio: las cosas valiosas primero. Así es que estoy sin libros en el que sigue siendo mi hogar por lo que queda de esta semana. O sea, se quedaron abajo un volumen de Derrida y Where the Wild Things Are, pero aún así me siento sin libros. He completado mi camino y me he vuelto un perfecto dueño de casa.

(El televisor, sintonizado en el matinal del 7, promociona el concierto de Marco Antonio Solís, SOLO para darle la completa razón al párrafo anterior).

And now, for something completely different:

Lo que va quedando de los Monty Python fueron al show de Jimmy Fallon (que no tenía idea que tuviera show siquiera) y estuvieron de lo más bien. Es la primera vez que no sufro el shock de ver a John Cleese viejo. Mis más cercanos saben que la combinación de ver un capítulo del Flying Circus muy seguido de alguna de sus apariciones más recientes en la pelís de James Bond me parte el alma, sencillamente. Un botón de muestra (del programa, no de mi alma partida):


Y la verdadera Crisis Final llega a Santiago:

El tipo de la derecha pretende ser Forrest Gump, in case you were wondering...

miércoles, 14 de octubre de 2009

Miscelánea con videos y anécdotas del penúltimo día de la semana de la plaga.

Inserte suspiro de agotamiento/alivio aquí.

Por poco terminamos el trabajo hoy. Como en una teletón muy mala, avistamos el final y creímos que lo lográbamos, ilusionándonos, comprometiéndonos a trabajar incluso un poco más con tal de no ir mañana... pero nada. Aparecieron los decretos ministeriales, los misteriosos procedimientos poco productivos, y así es como ahora escribo aún con el status de coordinador.

Ser coordinador es, esencialmente, ser el jamón de un sandwich transpuesto en ejes diversos. O si quiere, ser la bisagra de una puerta que comunica al menos un par de universos paralelos. Una suerte de operador político sólo que más rasca y con más peso de la responsabilidad. O quizás el peso de la responsabilidad me lo invento yo, mal que mal, como todos los pesos, dependerá de la gravedad de la superficie que los origina.

Y ahora que pasó el olor a metáfora desabrida, vamos a las partes más alegres: ayer me enteré que existe una versión aumentada de La Velocidad de las Cosas... y partí a comprarlas. Quizás así, por fin, llegaría mi copia del libro a su destino original. Quizás, así, después de cuatro años...
Pero no. Porque no estaba en ningún lado, así es que sigo esperando que me devuelvan mi copia prestada hace tanto tiempo ya. Está en buenas manos, pero todo este incidente de hoy me ha imbuído de la sensación de que tampoco es mi libro realmente y que he prestado el ejemplar de alguien más...

...si el párrafo anterior no le hizo mucho sentido con eso de "partes más alegres" es porque omití la mejor parte: casi terminando mi decepcionante periplo por las librerías recibí llamado de Joey, lo que sin más se terminó transformando en una improvisada reunión de café de las nuestras. En el Starbucks donde todos conocen su nombre, a propósito de nada en especial, con los Four Tops sonando de fondo. Lo mejor de esta vida son, sin duda, las cosas en-sí, esas que no requieren propósito, ni justificación. Como un café sin café, una conversación sin tanto rumbo, una caminata y los Four Tops.

Como escuchar la mejor versión de This Old Heart of Mine y dejar que el día se vaya a molestar a alguien más o a dormir.



En otros aspectos de la vida, gente buena se las ingenia para fotografiar el campo de radio de un identificador de frecuencia de radio... como los de las tiendas, los libros, las tarjetas de crédito, los teléfonos, y todo el largo etcétera.

Immaterials: the ghost in the field from timo on Vimeo.


Daimones, hadas madrinas, elefantes rosados y enanos verdes de Marte se ven actualizados tecnológicamente.

Damas y caballeros, este blog esta retomando su ritmo de publicación. Como tal, habrá cambios al diseño, pues una nueva fase ha empezado. Parte tres de tres y todo eso. Mientras tanto, mañana se termina el proceso de corrección de pruebas, se empieza a despejar mi tiempo y mi espacio, pues me cambio de departamento. Detalles, sí, más adelante.

martes, 13 de octubre de 2009

Dos (de tres)

Cuando era chico (y ni tan chico, la verdad...empecemos de nuevo, mejor).

Cuando era adolescente (ahí sí), me gustaba mucho, muchísimo leer cómics de superhéroes. Todavía me gusta, pero por razones distintas. Es más, se puede decir que ya no me gusta leer cómics de superhéroes, sino más bien leer a ciertos autores que escriben cómics de superhéroes entre otras cosas. Una de las razones perdidas y desvencijadas ya por el paso del tiempo era que las historias que figuraban en esas revistas o mamotretos compilados resultaban muchísimo más complejas de lo que la TV me tenía acostumbrado. Podía leer sagas enteras en las que los personajes sufrían y pasaban por peripecias y conflictos que se parecían más a una trama dramática como tal que al clásico culebrón en que el bien siempre vence. Era, en efecto, pasar de la niñez a la adolescencia, dando un paso en el escalafón de la ficción.

Un buen componente de esa complejidad la ponían las historias contadas a gran escala y por capítulos. Historias que llegaban al sumo de su majestuosidad cuando proclamaban su finitud desde el comienzo... cosas del tipo:

"Velocidad Terminal: Primera Parte de Cinco"

o

"Signos Vitales : Segunda Parte de Cuatro".

Y así.

Hoy fue un día duro y me están pasando la cuenta las dos semanas anteriores. Mi frase del día fue "Si mañana a las 10.30 estoy vivo, es porque sobreviví al día". La verdad es que si veo el mediodía del Jueves, habré terminado mi semana, pero aún así se siente como un aterrizaje forzoso. Y ahora, hace instantes, hace un rato, cuando pensaba en no irme a dormir sin dejar un par de líneas por escrito, tuve ganas de mirar hacia la cuarta pared y ver colgando, al revés, flamantes, unas letras que señalaran que esta es, en efecto, la segunda parte de tres.


Ahí están, dándole título a este post. Dos (de tres). El tipo de frase que uno quiere leer mientras suena una fanfarria de John Williams, mientras lo consume una sensación de presura por seguir leyendo y que la historia termine rápido para no terminar nunca. Para saber en que termina. Y para tener un espacio para descansar. Hoy me las ingenié para leer un texto de Washington Irvine llamado "The Voyage", donde comparaba los viajes por mar y los viajes por tierra. El continuo inmenso de recorrer grandes distancias por tierra, en contraste con el viajar por mar, donde la discontinuidad es semejante al cierre de un volumen, con un largo ocio para ponderar, reflexionar y esperar en suspensión el tiempo para tomar el otro.

Cerrar el volumen dos. Abrir el volumen tres.

Y entremedio, un largo intersticio.

Pronto, espero.

lunes, 12 de octubre de 2009

Desparpajos de reflexiones antes de entrar a un túnel corto pero túnel al fin.

Hoy descubrí una flor.

Más bien, conocí una flor. Le dicen "relojito", porque uno saca sus filamentos y estos comienzan a enroscarse en trayectoria espiral. Sí, yo no lo sabía. Veleidosos, sinuosos y unipersonales son los caminos del conocimiento. Y tan amplios. Y tan diversos.

Leí Planetary entre ayer y hoy. Me gustó harto, aunque terminó justo cuando estaba agarrando real vuelo. Lo bueno es que viene con secuela. Tiene un buen manejo de ritmo y estilo para sus personajes ese Warren Ellis.

Estuve escribiendo hoy, lo que me dejó con un poco de asco en el alma. No porque la historia misma fuera particularmente asquerosa, sino porque terminé como a mitad de camino entre la realidad y la ficción, queriendo pasar más rato en la segunda que en la primera. Un poco como despertarse a mitad de un sueño que hay que terminar. Lo otro que hay que terminar es esta semana que recién comienza y que promete ser todo lo que es DelTerror.

Sucede que estoy coordinando al menos dos actividades, y sucede que mis únicas experiencias en coordinación habían sido con gentes extremadamente eficientes. Había sido en otras latitudes eso sí. Así es que ahora me hallo un poco entre una serie de espadas y muchas paredes, intentando hacer lo mejor posible. "Aprende a odiar" me dijo ella la semana antepasada. . . Hoy no, quizás mañana sí.

No todo puede ser malo en esta vida, y la Sra. Nina Sankovitch lucha día a día por leer un libro completo. El mejor de los éxitos para ella y para todos los que quieran emularla.


Más cosas buenas: trabajos de fotos con luz, que dan gusto, sin retoque, lo más tecnológicamente manual posible:


Vea más, más grandes y mejores fotos aquí.

domingo, 11 de octubre de 2009

¿Por qué será...

que todos guardan algo, mujer? ¿O que me perdí del concierto de los Fabulosos por Una Serie de Eventos Desafortunados? ¿O que tenemos esta extraña responsabilidad auto-impuesta de tener que escribir algo "especial" en el blog?

Puras pescadas, como dice un amiga. Puras pescadas.

Ayer Chile se clasificó al Mundial y a mí que la selección no me va ni me viene mucho, exceptuando los contados períodos que hemos tenido selecciones basadas en la U, me quedé un poco al margen de la fiesta. Iba a salir con JM & co., pero eso se anduvo frustrando, en parte porque he andado con los genes antisociales prendidos.
Ayer también tuve un momento de inmersión en la podredumbre humana. Leía en el metro The Filth del bueno de Morrison, mientras escuchaba de fondo Chile: Entre el dolor y la esperanza, ese compilado de grabaciones radiales que Alerce editó hacia el final de la dictadura. Afuera empezaba a llover nuevamente y yo sudaba con el calor de mi exceso de abrigo. Después vino el partido y las calles se llenaron de gente en lo que me pareció una extraña mezcla entre el final del Regreso del Jedi y una escena de la Guerra del Fuego. Y yo que figuraba hace menos de tres meses en la misma plaza, viendo como el pueblo azul celebraba su campeonato, sonriendo, cantando y gritando. Sólo por el Leóooooon, indeed.

Hoy sostuve una interesante conversación con un botillero australiano. Hablamos de las AFPs, las elecciones, los gobiernos respectivos. Había un día esplendoroso en la provincia cordillera.

MIENTRAS TANTO...
Mientras tanto en Ñuñoa los libros siguen en sus cajas. Los contratos están firmados y la mudanza ha empezado. Voy a extrañar el viejo depto, sus espacios amplíos, su escalera de caracol... el nuevo es más pecenio, pero es el departamento donde escribiré la novela esa. Novela para la cual he estado trabajando en modalidad deslome, cosa de tener el tiempo para dedicarme como es debido. En algún punto de la semana anterior tuve 4 trabajos...y este Viernes estaré completamente desempleado. Cosa que cambiará a partir del Lunes, pero qué diablos. Es un pequeño gusto.

La palabra del día es "arquitectura genómica". En verdad no, la palabra es "Genomic Architecture", en su nuevo uso trasladado, para referirse a un mundo de complejidades evolucionando en paralelo al mundo natural. Una red de información determinada morfológicamente que determina las taxonomias arquitectónica y filogenias, permitiendo la manipulación de la forma digital en el proceso de diseño y la personalización en masa de las manefacturas digitales.

En otras palabras; Dios, Darwin y el Destino fusionados y accesibles para todo aquél que quiera ponerse en sus zapatos.



Y no, no lo inventé yo.

jueves, 8 de octubre de 2009

450 - Gestos Reconciliadores

(Uf, jadeó él tras pasar mucho, sin lugar a dudas demasiado tiempo inmerso en el universo de tres dimensiones. Es un hecho de la causa que los músculas se atrofian cuando son sometidos a tanta restricción...)

La inscripción inicial de un gesto puede, claro está, dar pie a todo tipo de juicios prematuros. Los contextos en los que conocemos a la gente, esuchamos un disco o vemos algún diseño suelen influenciarnos más de la cuenta y terminamos descartando de plano cosas o individuos que, en otras coordenadas espacio temporales, podrían haber hecho un aporte significativo a nuestras vidas.

Y si bien uno aspira a la construcción/existencia de un supercontexto donde TODO tenga cabida y adecuación, esto a duras penas es posible en la página en blanco, por lo que su implementación en la "realidad" cotidiana está, por decirlo menos, difícil. Luego, uno comete errores, da vuelta sus opiniones y termina descubriendo que, tal como el matrimonio para siempre, los juicios personales son un constructo extremadamente inestable.  Esto se aprende con los años, al menos para los que hemos sido más bien tercos y burros, como Yours Truly.

En estos días vivo hartas de estas re-lecturas. Me ha tocado redescubrir personas, y me ha tocado ser beneficiario de la paciencia infinita de personas que tienen todos los motivos y agravantes para no hablarme más. Se siente bien.


Todo esto no es más, como siempre, que una simple excusa para introducir nuestro post número 450. En vez de tomar portadas de cómics que han alcanzado esta marca, quiero inmortalizar dos gestos que terminaron por hacerme amar una canción odiada con gusto. Corría el año 2002 y mientras yo contaba sílabas contra reloj para terminar mis décimas del optativo de Domingo Román, Creatividad y Lenguaje, alguna parte de la población movía la pelvis al compás de una sarta incomprensible de sonidos, que decían algo parecido a

Aserejé ja deje dejebe .... y un resto irreproducible, en ago así como 28 sílabas de tormento.

Uno tiene que tener reparos con los one-hit wonders, pero de los one-hit wonders españoles hay que huir, pensaba yo. Todavía lo pienso, con un poco más de mesura, eso sí. Y así me empeciné en odiar al aserejé, con másmenos la misma intensidad con la que odiaba y odio al axé, quizás la peor manifestación cultural de la historia del Brasil.

Y después apareció Claudio López y su tripleta ante el Inter.


y las cosas empezaron a cambiar. El zurdo, tan favorecido por las obsesiones técnicas de Bielsa en esos años, se las había ingeniado no sólo para redimir lo irredimible, sino también para hacerme caer en cuenta de la extensión de los poderes curativos del fútbol. Reemplace "fútbol" con su religión de turno, o con nada si prefiere. Está todo en la mente.

Y el golpe de gracia, que ha llevado a la horrible composición de (uugghhh) Las Ketchup a estar presente en al menos dos de mis tres ipods históricamente fue este, que es mi titular favorito de La Cuarta. De todos los tiempos.





Los redactores de La Cuarta han sido siempre de los pocos periodistas que no defraudan en su uso del lenguaje y que, bendecidos por el afrecho que les da la línea editorial, se las ingenian para no caer en el burdo estilo de sus colegas de los así llamados periódicos "serios". Por lo mismo todavía me entretengo dándole vueltas a ese "y su hermosa letra".