Cercano al mediodía, cierta parte de mi día laboral estuvo terminada. Hora de partir a casa, hacer algunas maniobras varias y de ahí emprender el rumbo hacia mejores pastos. Era la hora de tomar el transporte público, lo que implicaba recargar mi desmejorada tarjeta BIP!
Entonces el dilema.
La boletería estaba vacía. De lejos se intuían los tres caminos posibles. Una muchacha moderadamente guapa de expresión moderadamente enojada; una muchacha moderadamente fa de expresión moderadamente feliz; y una viejita.
La paradoja de la elección, de nuevo, casi.
Un poco cansado para discriminar entre la pinta y la actitud (por lo general elijo actitud, hay que recompensar a la gente que sonríe, siempre), una extraña idea empezó a gestarse. Un estúpido sentimiento de discriminación positiva, atentado contra toda lógica y sentido pragmático, hizo que eligiera, obviamente, a la viejita.
La veterana se movía en la órbita de Urano. Y yo la miraba y la miraba. Puso mi vetusta tarjeta en el lector.
Pasó un rato.
La sacó.
- No carga. Está mala.
Aquí mi camino se bifurcaba...exigir mi derecho a una atención adecuada, dejar a la abuela ser nomás o enfrascarme en una probablemente dolorosa y larga explicación en la que yo terminaría poco menos que cargando la tarjeta yo mismo. La señora, de ritmo demoledoramente cansino, amenazaba con ser una bandera trampa temporal, dijera lo que dijera iba a pasar media hora con ella. Lo mejor sería, entonces, hacerlo con la mejor de las sonrisas y una actitud paciente.
En eso, la venerable hace el amago de cargar la tarjeta una vez más. Amago es la palabra operativa.
- No, no. Está mal.
Y me pareció detectar en su voz un leve trazo, apenas la sombra de una pátina de ese descaro que caracteriza a las viejas de barrio. Las "señoras" que les dicen ahora en facebook. Lo que me sacó de mi estado de relajo, de individuo que va camino a casa, a mejores pastos, que se dispone a tener un día más feliz.
A todo esto, corresponde que mencione, un poco tarde en mi relato, que le había pasado un billete de cinco, el que la anciana sostuvo en su mano a lo largo de todo el proceso. Desde el momento en que usted empezó a leer hasta acá han transcurrido dos minutos y medio en que ella ha mantenido el billete en alto, estiradísimo. Enfrentado con su tonito de voz, puse cara de "esta es la mía".
- Voy a querer un boleto entonces. Sí, con ese billete nomás, no se preocupe.
Pero, se sabe que más sabe la boletera del metro por vieja que por diabla. La escena se transformó brevemente en un juego de estrategia no tan distinto al funesto ajedrez de la medio-mediocre Alicia de Tim Burton (detalles en otro post). Y el vejestorio contraatacó.
Sin decir nada. Tan sólo pasándome el vuelto.
Lentamente.
En monedas.
En monedas bien chicas.
Una
a
una.
Me sonreí nomás, sabiéndome derrotado. Recordé el viejo concepto de la Cajanciana y me di cuenta que, a veces, uno es víctima de sus propios conceptos.
¿La moraleja de la historia? HUYA de las viejas en las colas. O detrás de un cajero.
O: Los nenes con las nenas, las viejas con los viejos.
BREVES
[El Autor] tiene pegada una versión Muy Parecida a esta del Mambo No. 5
¿Cómo se le pegó? La culpa, para variar, la tiene Darín. Remítase a este link. Remítase al minuto 7:07 y se le aclarará todo. Lo que no se le aclare, consúltelo sin dudas.
Usted me consigue ESA versión y yo le consigo un mundo entero. O mi gratitud eterna.
El Guardian elige los mejores jardines británicos, por si usted está en el viejo continente o quiere cruzar el océano conmigo alguna vez. Los lectores del Guardian parecen más preocupados por el asunto de límites y cómo es que se les ocurre meter a Irlanda al Reino Unido. En todas partes se cuecen habas, niños. Y en Irlanda se cuecen papas. Muchas papas.
...aunque parece que ya habíamos usado ese título para algún post....quién sabe (rápida búsqueda en Google me dice que no, pero no le creo mucho). Orbitando también es el nombre del primer capítulo de la segunda parte de Otra Torre se Levanta. Y ocupa buena parte de los primeros intercambios. ¿No me cree? Aquí os va el sneek peak sorpresa:
I. Orbitando.
- Orbitando.
- ¿Orbitando?
- Orbitando.
- ...
¿Vio? Después la gente anda diciendo que para escribir se requiere un vocabulario rico y amplio. Puras pescadas.
Este post, orbitando, es para poco más que recordarle que estoy vivo, que este blog existe y que Super Trouper suena mejor en versión de A*Teens
Esto lo twitié (argh, los verbos de calco tecnológico) pero insistiré en el tema. La frase "The sight of you will prove to me I'm still alive" es LA clave para entender la física cuántica. Buena parte de la humanidad conoce de los experimentos ('reales' e hipotéticos) del señor Schöedinger cortesía de The Big Bang Theory, pero los ABBA la tenían clarita treinta años antes.
Lecturas del momento: SANT, la primera novela de la ilustre María José Navia. Le trae sitio web. Reseña de Yours Truly Coming Soon.
RELecturas del momento: From Hell de Alan Moore. Qué grande que sos, Alan. Pasan los años, uno aprende (por teoría y experiencia) más y más del arte de contar historias y mientras más aprende más genial lo encuentre a Moore. Nada que decir.
Escuchando: El Soundtrack de DJ Hero (comme si comme ca), los soundtracks de las últimas tres temporadas de Dr. Who (peeeerno) y The Fame Monster de Lady Gaga. Semana ocupada, sountrack medio lastimero, se pondrá mejor, promesa.
Viendo: No mucho, fuera del buen doctor. Alguna que otra comedia romántica, ah y La Fuga(2001). Vea La Fuga, es redondita en su ejecución, guión y sus actuaciones están bien a la altura. Pequeña joyita perdida del cine argentino-español.
Durmiendo: Ni la mitad de lo que mi cuerpo necesita. Y sin embargo...
David Tennant como El Doctor (junto a Michelle Ryan, de aparición breve):
Matt Smith como El Doctor (Karen Gillam como Amy Pond merece un post aparte):
Y la más reciente foto en existencia de [El Autor]
Tomada en visita al Planeta de la Esfinge Destrozada, por la maravillosa Jo, quien fue tan amable de suplir mi carencia de indumentaria fotográfica Y hacerme ver bien en cámara, labor nada fácil, se sabe.
Usted debería leer este blog como un texto literal, más de lo que cree.
(que es un apto post considerando la entrada anterior, pero claro, estas cosas pasan así, por coincidencia pura, si es que tal cosa siquiera existe).
Dos de Mayo, Dos del Cinco. El año se acerca peligrosísisisisisisisisismamente a su mitad y yo sigo sin tener novedades de mis universidades queridas. Los plazos están ahí, próximos a su fin, en todo caso, y mi correo tiene esos dos mails en la bandeja de borradores. Respiro profundo, bien profundo. So much depends upon. a small letter of acceptance.
Como diría el bonito de William Carlos Williams.
Llevo un par de semanas arriba del carro del Doctor Who. Demasiadas referencias a través de los años lo volvieron inevitable... ahora, cómo es que uno se sube a un carro de más de cuarenta años de continuidad... tarea difícil pero lejos de ser imposible, considerando que No Puedo Ser el Único en la misma situación. Y como tal, y apuntando a una nueva generación en el mercado yankee, los muy británicos productores del buen doctor han hecho de la más reciente de sus encarnaciones un buen punto de partida. Para todo lo demás existe internet.
Así es que en estas semanas, no contento con los seis capítulos de Matt Smith como el Doctor, me he dedicado a explorar las aventuras de su encarnación anterior, el señor David Tennant.
La experiencia ha sido bastante satisfactoria.
Si [El Autor] no suena muy entusiasmado es porque Doctor Who tiene algo que le hace sentir que la experiencia hubiera sido tanto mejor en su momento, que se pierde mucho viendo los capítulos así, en la distancia. También suena así porque han sido semanas cansadoras y cada vez que [El Autor] se sienta a ver un episodio de la serie, el acento británico le hace de perfecta canción de cuna y termina despertando a altas horas de la madrugada para cerrar el computador y seguir durmiendo. Y sin embargo, sigue y sigue bajando capítulos.
Se ha dicho que, sin importar la situación, el primer doctor que uno ve termina siendo su doctor. El mío fue Matt Smith, pero David Tennant le ha hecho muchísima interferencia y ahora tengo un extraño cruce de ambos...
Pero de muerte y resurrección se trataba este post. Porque al doctor lo renuevan cada tanto, porque es parte de su mitología, convenientemente diseñada para poder prescindir de un actor principal fijo, el regenerarse, morir y volver como alguien nuevo, compartiendo sólo los recuerdos y algunos rasgos con su predecesor... una fantasía que, intuyo, se va a hacer más y más recurrente con los tiempos que corren. El gusto de poder recombinar las piezas pre-existentes de una manera nueva, de poder empezar de cero.
Apocatástasis es, me parece, la palabra precisa. Un retorno al cero, como con el contador de las cassetteras antiguas.
Cuánta estupidez junta, Leonardo. Todas las cassetteras son antiguas.
Así, cambiamos el blog de sitio, lo cerramos, lo volvemos a abrir. Así cerramos nuestra cuenta de facebook, primero de la forma tradicional, esa que permite volver sin complicaciones, después de la otra forma, espartana, borrando a todo el mundo...
...para después volverlo a agregar.
Muerte y Resurrección de una de nuestras personalidades múltiples. Un proceso considerablemente más complicado si uno no se ha asumido como un ser con personalidades múltiples, pero aún así. Un aspecto deja de ser y otro toma su lugar. En busca de, asumo, segundas oportunidades, mejores opciones.
Hoy empecé el bosquejo de la tercera parte (y final) de Otra Torre Se Levanta. La segunda sigue ahí, avanzando lento, pero es una historia ligeramente independiente del resto de la novela. Y, francamente, me moría de ganas de volver a ver a los chicos de la Primera Parte. Así es que sí, tienen su segunda oportunidad en la Tercera Parte. Que se llama así "Segundas Oportunidades", por si acaso.
En el aspecto salud, un ligero resfrío se ha aprovechado de mis clásicas debilidades lumbares y mi espalda parece acordeón, pero fuera de eso está todo bien. Fuera de eso y de mi evidente incapacidad de escribir un post con algo de lógica. LINKÓDROMO -
BULLET IN TIME! Como una bala en el tiempo, me había acordado mucho de una persona. Abrí mi correo y tenía mail de esa persona diciéndome "Un regalo de Navidad que viaja en el tiempo para abrirse en Mayo, esas cosas son bien tuyas". http://www.youtube.com/watch?v=ZzxTk3Soz4c
ESCUCHA A Arco. Baja su compilado de singles y EPs (hasta 2004), Transparency acá. Déjalo correr, como cuando decir cassettera no implicaba antigüedad y cierra los ojos. Flota un poco, descubre el gusto de sentirte sobrepasado, como cuando dependes de un flotador en un mar muy quieto y muy lleno de medusas. Déjate perder, roll with the punches. Después pon Stop. Nada de pon de Replay acá. Después pon el contador en cero. Con el botón ese. Porque no es antiguo. Es hora de empezar de nuevo nomás.
De que la muerte de un personaje en el cómic de superhéroes es un lugar común, lo es. De que su resurrección es inminente, lo es. De que en el fondo, es casi una etapa más en el desarrollo de la vida de la idea-concepto superhéroe, lo es.
Y de que era un poco raro que Nightcrawler no apareciera en ninguna de las portadas promocionales de los X-Men de Junio en adelante, esas en que salían todos tan poseritos sonriendo o poniendo cara de rudos, lo era.
Predecible, obvio, lo era. Me lo esperaba.
Pero igual...
Igual nomás tuve mi momento de (gasp!). Puede ser por la fatiga del traicionero resfrío que me está acechando o porque dentro de todo, Nightcrawler es un personaje muy poco resucitable, de esos que le hacen bien a la historia estando muertos, que hacen de contrapeso moral.
No figuraba en ninguno de mis primeros cómics cuando era niño, pero sí en los segundos y terceros, y de inmediato se volvió de mis favoritos. Si usted ha chateado conmigo, sabe que cuando tengo que dejar una conversación apuradamente, en lugar de una despedida formal, le daré un "BAMF!".
De niño me caía bien porque era creyente (eran otros tiempos, ciertamente) y me caía muy bien porque siempre andaba con el chiste y el buen humor a flor de piel (pero no Tan otros tiempos, ciertamente). Algo de carga emocional hay cuando uno, medio enfermo y todo, igual se las ingenia para tener un momento de (gasp!) por más que el momento haya venido telegrafiado en múltiples instancias.
En fin, cosas de día Miércoles nomás.
Iba a escribir de otra cosa, de cualquier otra cosa. Pero la ocasión se dio nomás.
Y el otro día, lejos de encontrarme nuevamente con un billete de denominación alguna, me encontré, en perfecto estado, un paquete de pañuelos.
Ahora bien, nada muy alegre puede requerir un paquete de pañuelos, lo que significa que el universo o se equívoco de dirección postal o me está diciendo que me prepare para llorar o estar resfriado o tener sangre de narices... o hacer magia.
Veremos cuál de las anteriores es.
Son días de pop. Taylor Swift lo hace bien. Tiene algo de vieja escuela y de pop adolescente mezclados que hace todos la queramos un poco más que al común de las chicas que pululan por ahí. El disco con el que ganó mejor artista revelación se llama Fearless y acá va el corte homónimo.
No se preocupe, yo también encuentro que este post es medio desabrido.
En mi casa-refugio. Me traje algunos libros. Todas mis moleskines. Lo que significa que estoy marcando territorio. Ahora uno entra a este departamento y lo recibe mi perchero con mis chaquetas, abrigos y sombreros ahí, como las pieles despojadas de mis personalidades múltiples. El Viernes volví a usar abrigo y sombrero y algo se sintió tan bien, como volver a casa.
Usar abrigo siempre es volver a casa.
ME DICE...(edición 2002)
"La gente que usa abrigo es porque gusta de la lluvia y entiende que tiene que vestirse para la ocasión, como quien va a un evento importante".
Lo que sí, sólo me traje los libros que uso como referencia, ya sea por su estilo o contenido, en esta fase de la escritura de Otra Torre. Un vistazo rápido:
Promethea - volúmenes del 1 al 5 - porque Algo hay ahí, siempre.
The Invisibles: The Invisible Kingdom - porque sigue haciéndomelas de oráculo cuando más lo necesito.
From Hell - porque así se llamaba el capítulo que el otro día se borró de mi disco duro, cortesía del apagón de batería.
Extraordinary Popular Dellusions and the Madness of the Crowd - por razones que so obvias para todo el que haya leído esa primera parte de Otra Torre Se Levanta. Detalles más adelante, considerando que el total de lectores suma dos a estas alturas.
El Lobohombre - Porque quería tener a mano al Boris Vian festivo y porque si me pongo a REleer La Espuma de los Días ahora me voy a desangrar llorando y riendo por partes iguales.
Entrevistas del Paris Review - Lo mejor para los días más malos y bloqueados de la vida.
Y como hace rato ya que no, buena parte de mi colección de Sandman. Algo me hace echar de menos la simpleza de Neil Gaiman en esos días. Me traje casi todos los volúmenes, menos el primero y Worlds' End. Empezó todo esto porque quería REleer las miniseries de Death... que no han resultado todo lo edificantes que yo esperaba. Aunque la experiencia de REleer "The time of your life" con Natalie Imbruglia cantando Identify de fondo y un poco menos de sueño en el cuerpo que el debido no deja de ser interesante.
No deja de ser, además la razón de ser de este post.
NEXT TIME :
-Doctor Who llega para quedarse, al menos por un rato.
Ayer el día lo empecé llegando a una capacitación para un proceso de corrección. Mi llegada fue bien parecida a ese momento en El Imperio Contraataca en el que Han Solo et al llegan al desayuno con Lando (Gánese un desayuno con Lando Calrissian, el Don Juan estelar por excelencia, se llamaba el concurso) y se encuentran cara a car con Darth Vader.
Ayer, en mi capacitación estaban Darth Vader y el Emperador.
El día anterior, cuando el shuffle pasó por Carry That Weight de Os Beatles, como se les conoce en Portugal, no la cambié, sino que me quedé un rato. Es cortita y pensé en escucharla de nuevo. Pero no, mejor que no. Aún así, me quedó resonando. Lo suficiente para que la tarareara en mi encuentro con las figuras imperiales. Tantas peleas, tantos disgustos. Ahora se veían más pequeños, por el tiempo. Pero aún así. Gatos y Perros. La piel se eriza y la mirada se vuelve despectiva por instinto. Conscientemente, todo bien. Somos seres civilizados, después de todo.
Ayer llegué y también había una plétora de personas muy queridas. Me acordé de lo bueno que es trabajar con gente que se ríe todo el rato y lo eché un poco de menos. La sintonía en el humor es una de las piedras fundacionales de cualquier proyecto en este universo. Fue bueno ver a todos los que estaban en el lado más claro de la Fuerza.
Juntos llegamos a comer peruano. Y fue grato, y fue rico, y fue delicioso, y fue con ánimos de siesta posterior. Así de grato y así de rico y así de delicioso. Entremedio se nos sumó otra ilustre prócer, a quién no veía hace tiempo. Todo perfecto.
Después llegué a casa. Me esperaba un desastre total, dos maestros (gémelos. Sí, de los igualitos) escuchando death metal, reparando daños menores de El Evento aquél. No pude dormir mi siesta como quise, pero bueno...so it goes, decía el bueno de Vonnegut.
La dormí después. Después descubrí que, como vengo recién llegando, no tengo idea de dónde comprar cosas por acá...algo me ubico, pero ciertamente I'm not in Plaza Ñuñoa anymore...lo que es raro.
//Interludio: Mi pieza actual se parece no poco a la pieza de alojados de la casa de Gonzo. Esa pieza tiene muchas historias, pero la del día de hoy data del año 2000, a fines de Noviembre. Diez años a la fecha casi, estaba aún en el sopor de la depresión profunda. Había recién dejado de tomar pastillas, por decisión propia, pero aún no tenía mucho sentido de la vida misma. Afuera, el mundo real se movía en colores brillantes y sonrisas y gente con vida. Adentro no había mucho de eso, la verdad, y me sentía así, mirando desde afuera. Sólo que desde el interior. En esa pieza, esa noche, cuando ya Gonzo se había ido a acostar y era tarde y estuve solo, tomé De que hablamos cuando hablamos de amor, de Carver. Antes del amanecer me lo había terminado.
No, mentira, me quedaba un cuento. Pero lo terminé antes de decirle al mundo que había despertado.
Esa noche me di cuenta que no había leído un libro en meses. Y eso está mal siempre, muy mal. Mi cuenta que era porque no podía, y eso me consoló un poco. Me di cuenta que, obviamente, ahora Sí podía. Las cosas estaban cambiando.//
La noche es otra historia. En la noche salí y di no pocas vueltas. Llegué a un par de lugares, nuevos y conocidos por igual. Conocí gente, fui cuestionado por gente que apenas conocía y me reencontré con otros de esos que no veía hace tiempo, de esos que saben con mirar y sin cuestionar, de esos que quieren sin entender.
Al llegar a casa, el edificio estaba en penumbra total. Era rarísimo porque había luz en todos lados. Sólo al entrar al edificio pude ver que hacia los otros puntos cardinales estaba la oscuridad viva. Diez pisos en profundo negro me esperaban. Al principio intenté usar mi celular como linterna, pero no me tomó ni dos pisos darme cuenta de que hacía no tenía gracia alguna. Y empecé a subir, con los ojos bien abiertos a ratos, bien cerrados también. Total, daba lo mismo. Subí lento, escuchando mi respiración y el silencio total fuera de ella. Alguno que otro crepitar de madera nomás. Subí lento, pensando en donde está aquello que nos espanta de las películas de terror. Subí lento, pensando en que si prendía mi celular me encontraría con un zombie o un alien o algo. Subí lento, pensando en que si prendía mi celular me vería a mi mismo, peldaños más abajo, sacando el celular para iluminar el camino...
Cuando llegué arriba no estaba cansado ni nada. Bueno y sano, porque no había tomado nada de nada, sin sueño, porque caminar en la oscuridad total te despierta de esa forma.
Llegué a casa y desde el living se apreciaba que el apagón tampoco era para tanto. Lamentablemente, no iba a poder seguir escribiendo.
Llegué a mi pieza y como no pude encontrar mi pijama, me puse una polera blanca con rayas verdes. Y me dispuse a dormir.
Hoy los maestros volvieron, me despertaron con el timbre, pusieron el "Wish you were here" mi disco más favorito de Pink Floyd. Despierto, hice mi mejor intento por empezar a ver Doctor Who. Cuando una serie ha durado treinta años es difícil saber por dónde empezar. Pero empecé por la temporada nueva, con un doctor nuevo. Me han gustado los dos capítulos que ví. El tercero será el definitivo.
La segunda parte de mi novela me pide tiempo. A gritos. REorganizo mi semana y mis días, en esta pieza que se parece tanto a otra pieza, en otra casa, donde alguna vez me di el tiempo para reorganizar mi vida leyendo un libro, en torno a eso. Ya llegaré a eso. Las cosas están cambiando, pero siempre lo están; como me gusta pensar que el mismo Vonnegut diría.
So it goes.
Cualquiera de las canciones que me rondan a esta hora de la mañana (The Rembrandts con Someone, por ejemplo) serían una tortura para usted, mi querido lector. Así es que no hay canción en este post. Hoy no, quizás mañana sí.
Lo que sí puede hacer es buscar el Wish you Were Here y escucharlo enterito. Esas primeras cuatro partes de Shine On You Crazy Diamond siguen siendo tan buenas ahora como hace 35 años.
FUIMOS A VER... "LA ISLA DEL MIEDO" aka Shutter Island
Usted No lo Haga.
O:
HAY UNA PELÍCULA QUE TRATA BIEN EL TEMA
Y se llama Lost Highway, es del año 97
O:
MARTIN SCORSESE MURIÓ EL 2008
Androide Animatronic dirige película en su lugar.
¿Por dónde, oh por dónde empezar, mi buen Roland?
Porque la película no es mala, es pésima. Porque el guión es insufrible, inverosímil y nada lo puede salvar. Porque se nota a leguas que es la adaptación de una novela y cuándo eso se nota estamos mal. Porque la dirección parece...primeriza. Como si nunca hubiera trabajado con secuencias de sueño, como si le hubieran dado más presupuesto del que él quería tener y lo hubieran obligado a justificar gastos, "Scorsese" dirige una película que es más del terror que de terror. Y esto del mismo hombre que nos dio el más-que-decente remake de Cabo de Miedo por allá por principios de los noventas.
USTED NO LA VEA.
Al menos yo la vi en la compañía perfecta, si usted no va a hacer lo mismo, si la experiencia del cine no va a ser un evento para usted, no la vea, porque la película no lo vale. Hacia el final ya del insufrible bodrio, "Scorsese" se da el gusto de tener una toma zenital de DiCaprio gritando al cielo el paradigmático "¡Nooooooooooooooooo!"
Así de Mal.
Como si Marty se hubiera propuesto hacer la más mala de las películas. Con rabia. Y DiCaprio fuera su cómplice perfecto. A veces consigue canalizar al joven Nicholson, Leo. Pero está a años luz, en otra galaxia, en otra órbita.
La película lidia con aquél concepto psiquiátrico conocido como Fuga Psicogénica, i.e. la alteración total de la realidad mediante la creación de una personalidad y realidad alternativas en que el inconsciente incurre cuando se ve abrumado e incapaz de enfrentar una realidad atroz.
David Lynch filmó Lost Highway bajo la misma premisa. Y lo hizo harto mejor, tratando a sus espectadores como gente con dos neuronas y media funcionando. Sin diálogos de opereta ni músicas mega estruendosas. High Anxiety de Mel Brooks es más piola en su uso de banda sonora que Shutter Island. Y eso que es una parodia.
Predecible hasta decir basta en su lógica, lo más sorprendente de esta película es lo mala que es, considerando de quién viene. No deja de ser destacable que un viejo perro intente hacer trucos nuevos, pero el thriller con twists "sorpresa" no le sale al bueno de Marty. Sencillamente no le sale. La música que acompaña, si bien recargada, es de buen nivel, pero está mal usada. Es raro ver una película de Scorsese sin una buena dosis de rock.
Si la fue a ver, pase la insatisfacción con esta lista de reproducción que compila la banda sonora de Casino, de cuando Marty era Marty y no "Scorsese". Empiece con Heart of Stone y de ahí váyase en cualquier dirección, le va a ir bien. Siempre.
Mucha, mucha sed. No le estaba dando vida ni libre albedrío a nadie hoy en la tarde, cuando caminaba por Providencia rumbo a lo que es conocido popularmente como "mi lugar de trabajo". Hacía un calor de esos que vuelven el comienzo del otoño en Santiago un tanto insoportable con asqueroso con efecto invernadero con inversión térmica....
[Digresión: La última vez que escuchó las palabras "inversión térmica" fue en Punta Arenas, una noche junto al casino. Hacía frío y el aire entraba en su resfriado sistema, haciéndole sentir que el dolor era más por lo puro y fresco que por cualquier otra cosa]
...y lo único que quería era tener algo para tomar. No sabía muy bien qué, estaba lejos de los lugares donde podría comprar una limonada deliciosa o tomar algo con gas. Tampoco importaba mucho, tenía que llegar a mi trabajo y no quería hacer altos. Pero tenía mucha sed.
Entonces me encontré un billete de dos mil pesos. Por primera vez en mi vida. Lo tomé en mis manos y con el mismo gesto casi, sin parar de caminar dije en voz alta y en un claro tributo a El Imperio Contraataca
"Impresionante".
O más bien "IM presionante", para aquellos lectores que tienen una moderada idea de cómo hablo.
Me vi entonces, en un nuevo dilema. ¿Qué hacer con el dinero? ¿Qué comprarme? ¿Comprarme algo, primero que todo? Iba a tomar café con Joey más adelante ¿Usar el billete ahí? ¿Usarlo del todo? ¿ah?
Demasiadas preguntas retóricas para sostener un hilo de pensamiento inteligente.
Así es que pasé al negocio más cercano y compré dos ice teas. Proseguí mi día feliz, muy feliz, pero no pude dejar de pensar que, antaño, si yo hubiera tenido tanta sed y el Universo hubiese querido hacerme cariño, como hoy, sencillamente hubiera puesto una tinaja con agua en mi camino, o hubiese hecho que un grifo reventara o que me desviara a una gruta misteriosa. Hoy no, hoy me regaló dos mil pesos, para que yo lo gastara en lo que quisiera. El Cosmos se ha vuelto capitalista, pensé.
Damas y Caballeros, con ustedes el Sr. Barry Schwartz y la paradoja de la elección:
conocí a mi vecino de al lado, al que jamás había siquiera intuido en un ruido de platos o una canción tras la puerta. Me miró asustadizo, como si fuera una criatura mítica o algo que no se supone debiera ser visto, y se movió hacia el ascensor a paso de comienzo de fuga.
En el último día, saqué todas las cosas y una vez hecho esto volví. Aestar solo, a despedirme. Hice un pequeño repaso de todas las cosas todas, desde el momento en que crucé el umbral y por cada uno de los rincones, ventanales, muros y pisos varios. Afuera, al frente, más allá de esas palmeras que se sacudieron con el terremoto, alguien ponía un disco de Ceratti en vivo, bien bien fuerte. Fuerte como de previa.
En el último día me perdí del fútbol por cerrar mi antiguo hogar. En cuanto salí de este me llamó JM desde cada de Cornejo. "Todo tremendo, el León va ganó 3-0"(sic). Y yo me fui pensando si acaso me habría equivocado en el horario del partido o habría escuchado mal o todas las anteriores. Pensé por dos segundos en ir a la casa aquella, a sumarme al inevitable torneo de Winning Eleven que probablemente siga incluso a estas horas. Como tal, me lo pensé dos veces en esos dos segundos y así, con una velocidad de procesamiento de una idea por segundo, opté por venirme a mi nuevo hogar.
En el último día había una obra de teatro en función para escolares en la plaza. Como cuando teníamos quince e ir al teatro de la Católica las hacía de evento en nuestra precaria vida social. Los pubs de la plaza estaban lejos de su capacidad media siquiera, vacías las mesas donde nos sentamos. El acomodador de autos no era ninguno de los conocidos. La calle estaba en ese extraño limbo en el que no hay ni mucha ni poca gente, lo que vuelve a esos pocos transeúntes efectivamente invisibles.
En el último día, Dios vio que todo era bueno. Y se dispuso a deshacerlo. Ya vendría otro primer día y qué mejor que tener la hoja en blanco, para poder tirar de nuevo esa línea que separara las aguas de arriba de las de abajo. Apocatástasis antes que Apocalipsis, siempre.
En el último día, cuando todo estaba desocupado, las luces apagadas y comenzaba a cerrar la puerta, me devolví. Prendí la luz por última vez y tomé el lápiz que había pensado dejar ahí, abandonado a la suerte de la próxima arrendataria, que no enseña lenguaje sino matemáticas. Busqué un lugar poco notorio, pero visible, reconocible, un lugar donde dejé escritas cuatro letras y siete números.
Pero esa es otra historia.
Afuera, ya no hay plaza, pero Vespucio ruge como un mar de siete pistas verdes. Adentro, hace sueño, es tarde, pero no tan tarde como para no irnos con una de los Velvet Underground. Esto es After Hours y usted acaba de leer "En el último día" en LV55, el blog que hoy cerró una puerta.
básicamente, todo. Detalles, ahora sí, más adelante.
Linkódromo:
21 años tiene Tom Pollard. Diseña libros que llega a dar susto. Su trabajo en la serie de novelas sociales de Wells es bueno, pero esa Salmon magazine se lleva todos mis aplausos.
Hay un evento en el futuro de todos nosotros y es la primera novela de mi queridísima María José Navia, a quién no puedo tratar coloquialmente cuando se trata de la autora de Sant. Tiene un sitio en tumblr donde usted puede hacerse idea de lo que viene. Y es bien tremenda.
La canción para irse a dormir hoy es "Satellites" del peculiarmente títulado "We know, Plato!" Si tan sólo no tuvieran esa coma. Pida un deseo y escúchela junto a alguien que valga la pena. Todas las penas.
Señoras y señores, esto es LV55, y este es su anfitrión bebiendo de uno de sus brebajes favoritos, la madrugada del Lunes que le pone coto a un fin de semana tan para el recuerdo como para el olvido:
El consumo excesivo de Coca-Cola provoca discromatosis intensa.
Como tal, el post un tanto cansado y melancólico que pudo haber ido acá, ese que contaba del proceso de vaciar nuevamente un departamento y cosas tan entretenidas como las horas de espera en una notaria de la capital, tendrá qué esperar.
Canciones Pegadas: Through the wire, del mentado Kanye; The way I loved you, de Taylor Swift, desaireada públicamente por el mentado Kanye; y Let the river run, de Carly Simon, que no tiene nada que ver con ninguno de los anteriores.
Canciones Que Pegan: Hoy iTunes atacó en modo pataleta mientras yo, indefenso, limpiaba mi cocina, donde estoy casi seguro que una de las manchas del refrigerador me mordió. Lo dejé solo un rato, incapaz de cambiar la música con mis manos mojadas y puso "It End Tonight" de The All-American Rejects, "Like Spinning Plates" de Radiohead, y "Coney Island Baby" del bueno de Lou Reed. Quizás mi computador sufra en secreto, pero no por eso me puede poner semejante tándem.
Por algo desde hace más de dos años que el subtítulo es "El Eterno Retorno" ¿no?
Como la muerte en los cómics, como esas promesas de "este sí que es el último", es inevitable volver. Como se vuelve a esos amores tremendos, a esas personas tremendas más bien, esas con las que sencillamente no se puede cortar porque la vida pierde tanto de su sazón si no están ahí para compartirla, mejorarla y, siempre, reírse un rato de todo. Como se vuelve al equipo de fútbol, ese que juega en este país de liga tan mala pero que llena más el corazón que los despliegues técnicos de Messi, Ronaldo, et al. Siempre le encuentro algo a blogspot como plataforma, si no es la falta de diseños es lo lento que carga en ciertos navegadores o qué se yo. Pero este humilde espacio es y ha sido siempre el lugar para hablar de mí, de aquél cuerpo de textos que firma LV55, como diría mi pensador protopostmo favorito.
(El sitio en tumblr es/era precioso, pero había surgido como un placebo, para poder mantener un blog sin ser autoreferente)
¿En qué ha estado [El Autor] se preguntará usted en su casa, en la soledad frente a la pantalla, en compañía de su círculo de amigos o quizás en la intemperie de un aparato portátil de letras diminutas?
En tantas, muchas cosas.
Empecemos por lo más esencial. Estoy enamorado. Así, como lo oye, como no me pasaba en años de años de años de años de años. De esas sensaciones que liberan y aterran a la vez y que se sienten un poco como una montaña rusa, Taylor Swift dixit. Los detalles, parcelados, esparcidos, macerados y ocultos a lo largo de todo el cuerpo de textos que firma [El Autor] no pienso dárselos más adelante. Es una situación compleja, pero sépame feliz. Muy feliz. Se siente bien sentirse vulnerable y vivo y saber que todo puede colapsar en un instante y que no importa, que está bien. Ya habrá más estabilidad, ya vendrán los días para contar esos detalles o los que vengan, pero, francamente, todo a su tiempo. Este blog se reabre en parte para poder decir cosas como esta.
Este blog se reabre, otra torre se levanta.
Otra Torre se Levanta es el título ya oficial a estas alturas de mi primera novela. Hace un par de semanas terminé la primera parte con sus cuarenta y ocho mil palabras. Ahora la reviso y le agrego algunas cosas. Tomo aire y me dispongo a escribir la segunda parte, de la que ya hay algo escrito y algo planeado, pero no tanto. No planear es parte del plan. Espero terminarla luego, en un par de meses más. Hay otro archivo de pages que tiene la levadura de la que debiera ser mi segunda novela: una historia más íntima, escrita para los amigos. Casi literalmente, espero que la publiquen un grupo de amigos y hacer algo pequeño.
A todo esto, hay copias disponibles de la primera parte de Otra Torre, para quienes estén en interesados en la lectura crítica y mordaz. La medida de la crítica literaria siempre ha sido "si lo hace como hobby, enfocarse en lo bueno; si lo hace con aspiraciones profesionales, enfocarse en lo malo". Y siempre me han gustado las críticas, en tanto sean inteligentes.
El Amor, con mayúsculas, y los libros. El eje fundamental de estos primeros cuatro meses del año, que han estado fuera de la crónica de este humilde espacio. Ahora, a cosas menores...
NI AHI CON EL MUNDIAL, EXCLAMÓ IRACUNDO, SÓLO, EN UN ANDÉN DEL METRO.
¿Será que me estoy volviendo viejo? ¿Será que me he contaminado mucho de la mala calidad del fútbol local? ¿Será que el fútbol internacional se siente un poco muy de plástico? ¿O será que ya no es primavera? No lo sé, ni me importa tanto, pero me hallo absolutamente indiferente ante la Gran Fiesta Futbolera. Aparte el sólo pensar que como Chile va nos van a llenar de comentarios tan malsanos de fútbol, política internacional barata, Pedro Carcuro, comentarios políticamente inservibles, Solabarrieta y el circo entero me da harta urticaria. Con todas las comillas y paréntesis del caso, el terremoto nos ha librado de la anticipada fiebre mundialera... [El terremoto también nos ha librado de tanta farándula, limpiando por semanas las portadas de los diarios, recordándole a la prensa amarilla que se puede vender con otras cosas. Lo de LUN, el diario del terremoto y alguna que otra noticia de Chile, es, para variar, musho] ...lo que no deja de ser un alivio. Y sí, sigo amando al deporte aquél. Tan sólo que lo que me gusta de él pasa más por los ripios, por los sinsabores que por la perfección deslumbrante del espectáculo televisado más importante del planeta. Tengo un serio problema con todo lo HD, me gustan mis películas con la imagen un poquito sucia, manteniendo esa pátina (¿película?) de distancia diegética que me hace saber que estoy frente a un trabajo de ficción elaborado por seres falibles en circunstancias restringidas. Como la vida misma. Y todo lo anterior corre también para el deporte televisado, los juegos de video y un largo etcétera.
O quizás sea que con los años van quedando menos espacios emocionales para invertir en estas cosas. Digo, la U se ha tomado esos espacios a totalidad prácticamente, y ya no queda tiempo para hinchar por Inglaterra, saberse los vericuetos de la selección argentina y menos aún andar pensando en la alineación de Chile.
Ah y Bielsa me cae bien, pero la Bielsamanía me parece una estupidez y un contrasentido propio de la nación banana que somos cuando se trata del deporte.
Para LV55, Pitufo Gruñón.
El Universo te canta: Hoy entré a un minimarket de mi amada Ñuñoa natal para irme de bruces al escuchar a Julieta Venegas cantando "Lento". Me dí treinta y siete vueltas más de la que necesitaba para entender que ahí no encontraría audífonos y me fui a los tumbos. Escúchela una vez. Acuérdese de cómo era todo hace seis años atrás. Sea delicado y espere. El Universo te lo canta, La Noche te lo dice.
Identidades Alternativas: Leo Rey se encuentra con Leo Lex y juntos son Leo Rex, mitad cantante de bailante, mitad comisario de la policía léxica.
Bajo su propio riesgo: Otra de esas canciones de taxi; "El Doctorado" cantada por Tony Dize, me sorprendió hoy día. En todos estos años nadie parecía haberse percatado de que "doctorado" rima con "enamorado". Hay ciertas cosas que mejor no explorar. Suelen encontrarse en la poética de Ricardo Arjona.
Identidades Alternativas 2: Tony Dize se encuenta con Tony Danza y juntos son Tony Mhanda, en el remake centroamericano de Quién Manda a Quién, el que en vez de tener una señora de nombre Mona, cuenta con una auténtica mona, como los productores de la serie original hubieran querido.
Nostalgias del Párrafo Anterior: Lancelot Link, el mono detective.
Notas al pie: La canción que abre este nuevo primer post está más por el sample que por otra cosa. A Kanye le queda harto mejor que a la versión original para la película de Bond esa. Y Kanye por esos años era impresionante. Por mucha aversión que uno le pueda tener al hip-hop, no se puede escuchar Late Registration sin darse por enterado de que es Un Gran Disco. A mí me quitó todas mis aversiones con el género y aquí me ven, raperito y blanco como Snow.
Notas para la nota al pie: La fanfarria de Diamonds Are Forever es la tonada perfecta para hacer una aparición estelar. Quizás un retorcido lanzamiento de libro o una clase muy distorsionada. Las clases con música siguen siendo un proyecto pendiente, dentro de esta evolución del profesor hacia el performance artist que creo tan pertinente.
Y la casa de Grant Morrison aparece por facebook (aparición especial de Warren Ellis) ¡Niños, es Grant Morrison!!!
Y Neil Gaiman recita su poema Instructions, mientras este se vuelve ilustrado por Charles Vess en una animación pre cio sa. ¡Niños, hay que saber cuando dejar de repetirse!!!!
Y con esto, su tercera conjunción copulativa iniciando una línea, se despidió. Gracias por leer, siempre. Escribir, escribirse e inscribirse en un cuerpo de textos es, siempre, un acto de sanidad mental.
Bienvenido, querido lector a la quingentésima edición en esta serie de quinientos posts conocida como LV55, el blog que baila como la momia cuando está de novia.
Vivimos en un mundo acelerado, que se mueve, aparentemente más rápido cada vez. Al punto que no podemos saber si esto fue siempre así o si es en efecto el espíritu de los tiempos...cada año se siente pasar más y más rápido, como si recorriéramos una acelerada curva en el Tiempo. O quizás sólo sea crecer. Cuando tenía dos años, un año representaba la mitad de mi vida, hoy representa algo así como el 30,9% y contando hacia abajo...
Un mundo que consume con pasión mórbida todo lo que encuentra a su paso. La cultura se alza ya no como un bloque monolítico manefacturado en masa, sino como una masa amorfa, gigantesca, una suerte de jalea mutante de mala película de Ciencia Ficción que avanza y consume, incorporando todo. Pegajoso, Traga-traga y la Cosa del Pantano, todo en una. Nada nos sorprende tanto, nada parece poder inscribirse como un gesto realmente revolucionario. Todo lo que esté a este lado del fundamentalismo religioso nos deja de mover y remover. A menos que uno tenga una mentalidad más bien anticuada. Y el fundalmetalismo religioso es la mentalidad más anticuada de todas. ¿A dónde se fue la vanguardia?
La vanguardia está ahí mismito, pero está dentro del monstruo de jalea verde. Yo estoy ahí, tú estás ahí.
No es que importe tanto, realmente. La experiencia de ser humano sigue siendo la misma, en muchos sentidos. Este sigue siendo un mundo de hombres pequeños y sueños grandes. El tiempo se sigue quebrando y contorsionando a merced de las grandes pasiones y los pequeños planes. Estas son las grandes verdades inmutables de las que Chesterton hablaba a principios del siglo pasado. Ese en que nacimos todos. O casi todos. Ya ha pasado el tiempo suficiente para que estas líneas las estés leyendo tú que naciste con internet en la pieza de al lado, y cuando MTV ya no pasaba muchos videos intercalados con cortos de animación. Tú que no entiendes tanto porque es que a alguna gente le parece tan maravilloso tener toda la información del mundo disponible, ni les crees mucho eso de que toda la información del mundo no está realmente disponible, que hay caminos donde la superautopista virtual no empalma sencillamente. Te cuento que "superautopista virtual" fue un término más o menos popular unos diez años antes de que tú nacieras. Popular, pero destinado a desaparecer, como le pasa ahora a todo concepto de divulgación. Una idea nace, pasa por una breve adolescencia en que se vuelve una idea medio pava, que se hace conocida en esta versión que no es ni tan parecida a la idea original ni a su aspecto perfecto, y después se difunde, volviéndose conocimiento común. Y esto también pasa cada vez más rápido.
Así yo pensaba que me iba a morir sin ver al sr. Gaiman en los currículos de ciertos cursos universitarios, por ejemplo. Porque eso era lo que se hacía ¿sabe? se esperaba que el autor estuviera bajo tierra o terminal y recién ahí uno escribía las tesis. Ya no. Can't hardly wait era el nombre de una película adolescente. Una de las últimas de ese género "saliendo-del-colegio-entrando-a-la-universidad" con muchos personajes convergiendo en una fiesta. Parece que American Pie mató a ese género. Pero las fiestas se siguen sucediendo.
Las fiestas siguen, los comensales cambian. Eventualmente te das cuenta que te empieza a volver a gustar más quedarte en casa. Te pones más exquisito con ciertos requerimientos, apuestas más a la segura y estás menos dispuesto a perder tu noche con un grupo de gente latera cuando puedes estar leyendo un libro en tu casa.
Hace unos meses me dí cuenta que no puedo terminar una rica cena en el plato principal. Algo en mi paladar me pide que baje lentamente la grata sensación salada con algo dulce. Lo considero una prueba irrefutable del envejecimiento.
Envejecer, o crecer si se quiere, se me antoja como sufrir el paso del tiempo, como una erosión que a veces pule y saca cosas y otras veces deposita sedimentos. Le pasa a nuestros cuerpos, a nuestra psiquis. Vivir a la velocidad de las cosas es lo que genera este desgaste, este roce contra la naturaleza misma de la existencia. Un poco como hacer uno de esos deportes náuticos en que uno es remolcado por una lancha o como salir a caminar contra un vendaval de invierno. Experiencias enriquecedoras, entretenidas y agotadoras todas. Eventualmente uno llega a estados perfectos o terminales y ciertas cosas cambian para no ceder más. En ese anquilosamiento se esconde la más profunda vejez. Lo sé, porque fui viejo hace unos años ya. Ahora menos.
Bastante menos.
Y en medio de todo esto siento que tener un espacio para decir "desperté con esto y fui a pasear acá" ya es tiempo pasado. Han sido años de eso ya. . . Alguna vez, hace unos cuatro años ya, la Jesu Blanco, primera lectora oficial de este blog y por lejos la persona que más comentó aca´, dejo registro de como este espacio había pasado de "hablar de barrios de viejo" a comentar ciudades en el hemisferio Norte. Ahora es ella la que escribe en su blog sobre sus andanzas en Europa, habiendo dejado de escribir sobre barrios de viejo. Las cosas cambian y cambian aceleradamente
[El Autor] de este humilde espacio tampoco tiene pretensiones ni ilusión alguna de que esta sea su última columna ni mucho menos. Pero es hora de escribir en otros estilos, de otras cosas. Quizás incluso en otros lugares. Detalles más adelante. Siempre.
Y otra constante, siempre, son mis profundos agradecimientos. Por leer, por aparecer, por no comentar, por comentar, por encontrarse conmigo después y esperar hasta que yo contara las mismas anécdotas completamente antes de decir "sí, sabía, lo había leído en tu blog".También por preguntar si tal cosa era o no cierta, si tal detalle era o no exagerado. Y qué era lo que había querido decir cuando...
También quiero declararme absolutamente agradecido de este humilde espacio. Escribir supone entregar un reflejo, por distorsionado que este pueda ser (y puede serlo hasta el infinito) de la forma en que uno se configura como individuo-personalidad. Más aún cuando la escritura tiene unas tintas autobiográficas por ahí. Así, este humilde espacio me trajo malentendidos, cariños, reencuentros, separaciones, secretos y confesiones a lo largo de estos años. Y debo decir que todos y cada uno de ellos no fueron más que merecidos y precisos. Como una parte integral e independiente, estas líneas se relacionaron con sus lectores de la forma en que yo mismo lo habría hecho, o de la forma en que yo mismo era incapaz de hacerlo. Ambas. Cada una por sí sola y todas las anteriores.
Una más y nos vamos: La canción de estos días, la mejor canción para cerrar un ciclo y empezar otro. La canción que le pega codazos a "Life on Mars" y "Something in the Air", en la lucha del podio de mis favoritas de Bowie. Damas y caballeros, "Absolute Beginners"...
Y como se decía en los 40s...see you in the comic strips...
Me ha sido recordado que uno no tiene que tentar la suerte.
Que es bueno trazar hojas de ruta y seguirlas. O tomar desvíos activos. Seguir los propósitos, aunque a veces cueste.
Este post es el 499', porque descubrí ciertas anomalías en el sistema. El post 100 (¡ja!) aparentemente pasó por un proceso de bipartición cuando nadie lo estaba mirando. Me gusta ese post 100...pertenece a una época tan distinta ya...cuando la gente se emocionaba del sólo verse en un blog y te escribía sentidos correos o te saludaba por el chat de gmail sólo para eso. Otros, otros tiempos. Es un post que ahora, todo este tiempo después, me gusta por otras razones.
Hoy escribí el post 500, que usted leerá en un par de días más. O empecé a escribirlo...se notará cuando llegue el momento.
Terminaba mis deberes esta noche cuando en la radio (aparato que estaba prendido más por un descuido del destino que por otra cosa) sonaron, por esos descuidos de un programador probablemente medio dormido, dos canciones al hilo de los Strokes "You only live once" y "I can't win". Y "I can't win" que me gusta tanto...después sonó "Da Funk" de Daft Punk y con eso la radio se consagró. Pasó un tiempo de extraño silencio, por esos descuidos de un programador probablemente medio dormido creo you, y empezó a sonar Hot Chip con "Ready for the Floor". Ahí supe que iba a escribir estas líneas.
Hoy me ha sido recordado que uno no tiene que tentar la suerte.
Volvieron muchas, demasiadas, cosas. Muchas sensaciones, muchos recuerdos. Volvieron momentos calmos y momentos intensos. Algunos volvieron más intensos, otro de diferente forma. La vida es un proceso evolutivo, y de crecer se trata vivir, no cabe mucha duda.
[El Autor] de estas líneas no puede sino sentirse completo, más pleno y lleno en su ser. Se han completado muchas cosas hoy, por ejemplo...
- Mi colección de Sandman. Volvió hoy "Brief Lives", reencarnado, en un cuerpo muy parecido al anterior. Llegó en forma de la re-edición subsiguiente a mi copia original, lo que lo hace todo bien, porque la re-edición inmediatamente consecutiva tiene una portada horrible. Y esta tiene una que es, esencialmente, la misma que alguna vez tuve.
- Mi árbol de Navidad...casi. Porque el concepto este año era Where the Wild Things Are...y a la hora de encontrar un Max que posara en la cúspide me fue bien mal. Pero hoy ese círculo se cerró, un poco tarde para mandar tarjeta a mis seres queridos....pero quién sabe, quizás más adelante, sin motivo alguno...
Let the wild rumpus start!
Esta foto está aquí solamente para daros una idea de la escala del pequeño Max y el constructo navideño. Los ojos expertos sabrán descubrir un calendario, un estuche, una antología de teoría literaria, una moleskine y un libro de Boris Vian.
-Mi proceso de postulación 2010...casi. Terminé todos los ensayos y demases. Al menos en primer borrador. Mañana voy a FedEx por última vez... Y quizás entonces mi vida recupere un ritmo normal, si es que tal cosa existe.
Es tarde y ya escribí diez páginas en el último rato. Ha sido una semana muy intensa, con sólo dos días. Quién sabe cómo va a terminar...
La canción del día es "Nobody Does It Better" en versión de Radiohead. El video que verán ahora es HORRIBLE y existe una versión mucho mejor acá. Pero esta es mi versión, la que escuché por primera vez el dos mil dos, y que me hizo eventualmente llegar a la versión original el año siguiente. Algunas cosas tardan en llegar, pero lo importante es que lo hacen.
Ladies and gentlemen, this... is the sexiest song that was ever written. And you have been reading 499- El Retorno in this, the most incoherent blog that was ever written.
Todo estaba planeado, medido, asegurado. Sólo podía haber sorpresas gratas, momentos anticipados que, cansados de esperar, se precipitaban como el mejor de los abrazos en el tiempo. Me levanté tempano, hice una suerte de ritual en ordenar el depto, pensé que el señor Leonard Cohen me estaba reclamando desde hace un tiempo, así es que bajé uno de sus discos y dejé que me acompañara. Pensé en ir al campus del que egresé, pero hice un par de averiguaciones en Internet y me encontré con que el trámite era perfectamente realizable en Oriente. . .un trámite que se convierte en una peregrinación a un lugar favorito, el día empezaba a perfilarse como más que perfecto.
En calma, el señor Cohen, especialmente cuando joven, puede ser mejor incluso que el silencio del comienzo de semana ñuñoíno. "Famous Blue Raincoat" en modalidad de repetición eterna y caminar con ese compás... ...and Jane came by with a lock of you hair. She said that you give it to hair, that night that you planned to go clear... ...y en Oriente me enteré que no, que ahí no pasaba nada de nada, que tenía que ir o a Brasilia o a Sao Paulo pero que ahí, en Río, no tenían de esas oficinas siquiera. No me importó, había tiempo. Era un plan cuidadosamente elaborado. Saliendo de mi amado campus me encontré con mi primo Tomás, que venía a finiquitar unos papeles de tesis de magíster. Tomá y la Vale, su hermana, son mis primos favoritos, y de esas extrañas conjunciones en que familia y amistad van de la mano perfectamente. Conversamos un rato, nos pusimos al día, nos despedimos con la esperanza de vernos en las vacaciones, como siempre. Curiosamente, o quizás no tanto, la noche anterior había escrito un correo que contenía una anécdota en que él estaba ahí, de fondo... Pensé preguntarle que opinión le merecía el sr. Cohen, mal que mal, con Tomás nos dejamos de ver por un par de años y cuando nos reencontramos yo estaba con toda mi locura adolescente por los Beatles y él había descubierto a Bob Dylan entremedio y a los dos nos había gustado Lou Reed. Es un gran tipo mi primo. Pero no le dije nada, seguro de que lo conocía, le gustaba y que ya habría tiempo. Como no le dije nada, saqué al sr. Cohen de mi iPod y puse algo un poco más pop, porque al día le faltaba pop, pensé.
Tomé taxi a San Joaquín.
Y ahí, como en el segundo tomo de Maus, mis problemas comenzaron.
Primero la burocracia. Tuve que hacer un par de viajes de ida y de vuelta con información, plata y demases. Larga historia.
Después una llamada telefónica. Familiar. Malas Noticias Esperadas. Después otra llamada teléfonica. Casi familiar. Malas Noticias Inesperadas.
Y el día colapsó, como había colapsado otro día, un Miércoles en que también viajé más de la cuenta en taxi desde mi casa y San Joaquín, un día en que también ciertas cosas se salieron de cauce (bien literalmente esa vez), un día que tambíen fui a ese banco... La vieja pregunta, de ese capítulo de From Hell que es para perderse en él y que te encierren en sus páginas y tiren la llave lejos, bien lejos:
- ¿Existe una arquitectura del Tiempo?
Si la hay, mañana debiera ser un gran día. Mañana.
Hoy, es otra historia. Lo que sí, no vaya a leer mi lector que todo es lágrimas, enfermedades y heridas en este lado. Almorcé con una mujer hermosa, lo que siempre trae luz a cualquier día. Incluso a este. Almorcemos, reímos. Experimentamos una suerte de desaceleración y movimiento del tiempo mismo, como suele pasarle a la gente que se entiende muy bien y que deja de verse por un tiempo no tan largo, pero que sí se siente largo. Hoy recibí, además, un par de regalos. La Navidad empezó a terminar, completando la pieza que le faltaba a mi árbol. . . y mi árbol que es prácticamente el único resabio de Navidad ahora en mi casa.
Y si el tiempo tiene una arquitectura, esta claramente es más un Gehry, un Libeskind, que otra cosa...y si es una novela, su estructura es fracturada y con un toque de estocástica, como esa novela que está en mi top tres y que termina con
Tenía una rosa seca en el pelo. Se dio vuelta para decilro una vez más: "Naaley." Mañana.
Hoy día ese festival de balas rebotando que es Twitter trajo la siguiente perla, repetida dos veces y fruto de la mente de un ilustre desconocido (mío al menos):
"¿Por qué hablan tanto de democracia si atacan a quienes votan por sus opositores?"
Bala que me llegó en lo más profundo, generando todo tipo de indignaciones en mi matutina cabeza y que hizo que en menos de un minuto (y de 140 caracteres) le hubiera despachado un: ¡¿Pero si la democracia permite precisamente hacer eso! Verbalmente y sin campos de concentración, claro está Así, con los signos de exclamación alterados y todo. Y me acordé de un par de episodios... UNO. Años ha, mi cuñado de esos años comentó de aquellos observadores mediáticos estadounidenses que estaban en el país enterándose del fenómeno LUN. Parecían particularmente cautivos por este diario que seleccionaba su noticia de portada de acuerdo al número de clicks que tuvieran las noticias en su página web. "Eso es periodismo democrático" sentenció mi cuñado de esos años. Y yo me quedé pensando que si algo no tiene que ser democrático es precisamente el periodismo, que tiene que informar de aquello que la gente no sabe, porque si no, no es noticia. Pero más me quedó dando vuelta, en tanto lo he visto como rasgo distintivo repetido a lo largo de los años, como ciertos sectores conservadores deforman la palabrita esa, y después se la machacan a todo. Nunca he tenido problemas con la gente conservadora, la verdad, pero sí con la gente que quiere que todos vivamos la misma vida. DOS. Y más importante... Cuando yo tenía siete años, una noche de un día de semana, vi aparecer a Pato Achurra en la franja del NO. Me acuerdo poco más que de su voz, de lo precario del fondo y de sus palabras "De niño me enseñaron a discernir y a disentir. Aprendí que discernir y disentir eran principios básicos de la democracia". Y yo nunca, a la fecha, había escuchado a alguien pronunciar las palabras "discernir" y "disentir". A mis siete años había leído en algún lado "discernir" y sabía lo que era tener discernimiento. La otra no la conocía, pero, como era costumbre, no me gustaba la idea de preguntarle a mis papás. Así es que esperé, esa noche me fui a dormir y al día siguiente la busqué en ese diccionario tan grande y que se proclamaba pequeño. Me acuerdo de haber pasado la semana entera queriendo usarlas en el colegio. Me acuerdo de haberla forzado a una de esas discusiones de patio que se armaban en el recreo y que eran del elevado corte de "mi papá va a votar por". "Yo creo que saber discernir y disentir es lo más importante" Todavía lo creo, fíjese. Creo que como todas las cosas realmente fundamentales, acarrea un tremendo peso y una responsabilidad, particularmente hacia el discernimiento, hacia la mentalidad crítica, hacia la inteligencia y al otro como Otro. Pero de que discernir es una necesidad deliciosa y de que poder disentir es algo tan básico como exquisito no me cabe la menor duda.
Los seguidores más antiguos de este blog se habrán hecho una idea más o menos clara de cómo es El Cielo de [El Autor], un lugar en eterno atardecer de verano, donde hay libros por todos lados, donde el mundo entero es una biblioteca abierta y compartimentalizada: acá están todos esos poetas y los amigos de [El Autor] emborrachándose en torno a una mesa, allá hay una sección encerrada, donde afuera llueve como llovía esa noche hace tantos años ya. La comida incluye esa ensalada perfecta que comimos en Calama, antes del partido de la U, los milkshakes que se llamaban batidos en el Burger Inn, los desayunos perfectos en Melba y el mejor café de la tierra acompañado de la caminata perfecta. El Cielo de [El Autor] es un lugar profundamente sensual, lleno de sorpresas que sorprenden recursivamente: sorprenden de estar causando sorpresa a pesar de no ser sorpresivas.
Un poco como estar enamorado, ¿no?
Lo que sí, el tema que nos convoca hoy es...
EL INFIERNO.
El Infierno es, claramente, como un supermercado. Lleno de alternativas que sí, pueden ser buenas, pero ninguna que es realmente de tu agrado. Te puede gustar comer, puede haber cosas ricas, o los ingredientes para cocinar con gusto, pero el supermercado casi siempre tiene algo de forzado. Es un buen test del amor ver con cuánta gana acompañas al supermercado y lo bien que lo pasas. La lealtad y el encanto son las pocas cosas que pueden salvar a tal infecto lugar.
El Infierno es como un supermercado con dos cajas abiertas y colas eternas. Como un
supermercado en el que se abre una tercera caja preferencial, solo para ser copada inmediatamente por una horda de viejas de mierda, que te miran con ojos de amenaza como nadie te ha mirado desde que estabas en primero básico y rompiste el vidrio de la sala de al lado con la pelota.
El Infierno está lleno de gente chica. De esa que se cuela rápidamente, aprovechándose de que caminas más o menos relajado, por debajo de tus brazos. De esa que te mira con algo que bordea en el resentimiento racista por ser más alto y que lo hace pasando justo a la altura perfecta para noquearla de un codazo. El Infierno está lleno de codazos reprimidos. Es un
círculo completo.
El Infierno está lleno de chicas lindas profundamente aburridas de estar haciéndose las amables. Como la promotora del pasillo 4. Y uno no sabe si su tristeza es fingida, es producto de fingir, o siempre fueron así de amargas. Uno no sabe si tener compasión, o andarse con cuidado alrededor de ellas. Un pasillo circular repleto de promotoras del pasillo 4 es otro de los niveles del Averno, claro está.
Habiendo sido requerida otra porción del ya-clásico ceviche de champiñones de Yours Truly, partí al supermercado hoy. Fui con la mejor de mis caras y el peor de mis pelos, casi. Más Billy Idol que Johnny Rotten. Ya en la caja, delante mío estaba la chica esa que hacía 'Cabra Chica Gritona' y que NO es la del Club de la Comedia. Como la cola era infernal, cada tanto se daba vuelta y me miraba. Y se daba vuelta, y me miraba. Pero no dijo nada, pagó y se fue con una sonrisa nomás. Mejor para todos, porque durante esos infernales minutos, las únicas tres palabras que podían salir de mi boca eran...
¡TODO EL RATO!
Damas y Caballeros, blast from the past, Billy Idol, Dancing with Myself. Canción para volverse loco, o ir al supermercado.
Y luego, el momento narcisista del día, en donde [El Autor] nos muestra lo errada de su referencia estilística.
...he sostenido tupido y parejo que Sandro era tanto más talentoso que Elvis. Y esbozado tantas teorías, medio bordeando en el materialismo antropológico.
...sigue siendo una de mis canciones favoritas de Ok Go. El 27 de Julio del año pasado tuvo link acá y todo. [El Autor] se refirió a ella como un "poderoso lento". Alguien por favor que le pegue una buena patada a [El Autor]. Por cursi.
Lento ha sido el comienzo del año, particularmente en contraste con el intenso vértigo del cierre del otro. Mañana es lunes y puede ser que las cosas se aceleren un poco más. O sea, tampoco han estado taaan tranquilas, pero pasan cosas como esta:
La historia es la siguiente: esperaba un correo (todavía lo espero) para poder dar el día laboral por terminado. Pensé en escribir un post contando De Cómo los Rolling Stones entraron en mi vida y sacaron a patadas a los Beatles. No sólo los sacaron a patadas, los escupieron, los humillaron y les quitaron todo el glamour que habían tenido por décadas, reduciéndolos a una banda más. Fue una gran experiencia en un número de niveles. Detalles más adelante. Más mañana quizás.
Ahora mismo estoy un poco cansado, el correo aquél no ha llegado y creo que me terminaré levantando temprano para terminar esa pega.
El cuadro es, naturalmente, una suerte de torneo entre ocho de mis canciones favoritas de cada banda. Diagramado en uno de los sobres con pruebas que hay en esta casa. Y que habrán al menos hasta que llegue ese correo. La vida es circular así.
Otra de las cosas buenas fue volver a ver Alien. El joven Riddley Scott la tenía tan clarita que llega a dar gusto. A la luz de Avatar, y pensando un poco en George Lucas, es tan evidente que las cosas resultan mejor cuando hay limitantes. El trabajo de iluminación en Alien es descollante. Lamento no haber podido verla en el cine, nada más.
La aparición de George Lucas no es gratuita. Alguien hizo un review de Phantom Menace...que dura 70 minutos! Tiene buenos puntos, a ratos, tiene momentos graciosos, a ratos, aunque en general se lo recomiendo sólo si está haciendo hora en una clínica o algo similar. Esperar un correo de un colega no cuenta, me temo.
El día de hoy lo vamos a terminar con un corto. Esta frenética animación los ha salvado, queridos míos, de escuchar "La Chica Tartamuda" de Instrucción Cívica. CASI mi canción favorita de Kevin Johansen. Hoy no, quizás mañana sí.
Un día tranquilo, un montón de links, un post incoherente, entremedio, en otra parte, los meses pasan. Y uno no se da ni cuenta...
Y no es que tenga TANTO tiempo libre...son los navegadores con pestañas múltiples y el insomnio. Pestañas múltiples, falta de pestañeo, hora de ir a dormir.
Primer día del año. Despierto en la mañana. ¿Despierto en la mañana? No sé, mi cerebro se tomó libre el día, al parecer. Anoche todo estuvo bien y tranquilo. Festejado familiarmente, bailado, comido y bebido. Esas cosas que, dicen, no te quita nadie.
Y en mi confuso estado mental dí mis primeros pasos de la década (la Noche de Año Nuevo NO cuenta, es una juntura, un espacio fronterizo). Escuché, por esas cosas del destino, mi primera canción, que fue la sorprendentemente zonza e increíblemente feliz versión de Tony Orlando para "Tie a yellow ribbon to the old oak tree", canción que uno utilizaría en esos montajes de parejas felices sin sospechar que tiene que ver con una pareja separada en su amor por la distancia...
...y la cárcel.
No fue sino transcurrido semejante numerito musical, de esos que sólo pueden ser aptamente descritos por el adjetivo "ridi", que me miré al espejo.
Y sin pensar mucho, porque mi cerebro pensaba en ronquidos todavía, me parece que mis primeras líneas del año fueron...
-She was a girl from Birmingham...
De un tiempo a esta parte, la primera canción que se me viene a la cabeza cuando alguien dice "Sex Pistols" no es ninguna de las dos más típicas, sino Bodies. En fin.
Pensé que el chiste era demasiado bueno para dejarlo pasar y decidí inmortalizarlo en el tiempo. Para aquellos lectores de este humilde espacio que no se hayan levantado nunca conmigo (desconozco el porcentaje del total. Además, levantarse conmigo no es lo mismo que pasar de largo, o dormir dos horas y después partir. Levantarse conmigo involucra, esencialmente, contemplarme en mi estado más ridículo. Y comprobar que todas esas historias sobre mi pelo eran ciertas).
Damas y Caballeros, en un día absolutamente vacío en su carácter iniciático, les presento a [El Autor] en su versión Johnny Rotten:
Body! I'm not an animal.
A modo de disclaimer, la foto está tomada en mi mac. Que no se vea la posición exacta de mi hombro izquierdo no significa que esté apuntando una cámara hacia mi.